Voluntad de poder y libertad en Cuba

Politología

Por: Ángel Velázquez Callejas

El espacio se me ha hecho claro, más que cualquier teleología sobre libertad. Con todo su grumoso idealismo y su voluntad de verdad los liberarles no han conseguido librarse de la prestidigitación circunspecta cuando hace uso de la palabra libertad, pues no pretenden mostrarse de acuerdo con lo que es la libertad: no entran en la segunda fase de la trasformación de la voluntad de poder. En la primera fase solicitan justicia a los que detentan el poder. En la segunda expresan libertad, es decir, necesitan liberarse de los que conservan el poder. En la tercera dicen igualdad de derechos, en tanto no resulte el equilibrio; o sea, llegan a donde se frenan a progresar en poder. Hasta aquí llega la humanidad. La libertad en la voluntad de poder tiene otra historia, trunca, oculta en la forma espiritual de lucha y de guerra.

La tesis sobre la libertad en Cuba es tan antigua como fue en los momentos reinantes del fundamentalismo renano de 1882 sobre Qué es una nación. En aquella conferencia se lee:

“Una nación es, pues, una gran solidaridad, constituida por el sentimiento de los sacrificios que se ha hecho y de aquellos que todavía se está dispuesto a hacer. Supone un pasado; sin embargo, se resume en el presente por un hecho tangible: el consentimiento, el deseo claramente expresado de continuar la vida común. La existencia de una nación es (perdonadme esta metáfora) un plebiscito cotidiano, como la existencia del individuo es una afirmación perpetua de vida.” (Los subrayados son míos)

Puesto que en Cuba se ha continuado la vida común de un plebiscito cotidiano en pos de la nación desde los días preparativos de la primera gesta de independencia hasta hoy, los agentes de la república  han logrado en común conservar durante este largo periodo de existencia una gran solidaridad particular en una forma de agitación y tensión revolucionaria sin precedentes. Sobre   libertad en Cuba, ésta termina en la tercera fase de la igualdad de derechos. El derecho que mantiene a los cubanos en el común ejercicio de la libertad por medio de la movilización revolucionaria. Es decir, bajo el dominio de la praxis sobre la quietud.

La definición de Renán qué es una nación concuerda a grandes rasgos con la historia de la libertad en Cuba: la unidad en tanto sea competente a la comunidad de intereses de producir una secreción perenne de desasosiego que le dé acceso a existir en una movilización permanente. Dicho esto, es menester expresar seguidamente que la unidad y la agitación siempre van motivadas por la propagación de las ideas, en tanto oferta de sentimentalidad y abulia sobre la nación. No hay otra forma de reducir la libertad al plebiscito de las preocupaciones, puesto que no sobre la Constitución porque no existe todavía.

En los países de alto rango constitucional como Estados Unidos la libertad se logra en los momentos de quietud y sosiego, aunque esta se ve amenazada hoy en día por una compleja maquinaria electoral que le devuelve a la comunidad el sentido de las preocupaciones proto-constitucional.

Como en Cuba sigue gobernando una tiranía los conceptos renanos de nación y libertad siguen en pie. Una vez creada la nueva Constitución cubana habrá que redefinir la forma de libertad, reducida hasta entonces a demanda del derecho y no de la voluntad de poder, con la gallardía a realzarse sobre lo ordinario o, al menos, por encima del lenguaje y el discurso ordinario. Los que hablamos de liberalismo como forma de libertad no tenemos idea de las implicaciones del contexto superior, de la práctica, ganancia, competitividad y generosidad liberal. La voluntad de poder es una fase superior a la libertad del derecho.

—————

Fragmento de un libro en preparación sobre Libertad en Cuba

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*