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Firmantes de la carta Declaración del Grupo Minorista, objetando la conducta ¨fascista¨, de origen nietzscheana y social-darwinista del libro de Alberto Lamar Schweyer  Biología de la democracia publicado en 1927.

Veremos en un texto próximo, hasta qué punto la élite de la intelectualidad nacionalista y patriótica cubana, dominada por el pensamiento positivista y el progresismo cultural de la ilustración humanista, cometió la imprudencia de asesinar la reputación a uno de los más prominentes jóvenes intelectuales de la época. ¿Era desdeñable una visión biologista y vitalista para entender la formación socio cultural del hombre americano y cubano? ¡Iremos a fondo! Adelanto que, pese a los errores de principios  epistémicos, Lamar se había adelantado al pensamiento liberal de su época. La ruptura con Lamar   y el pensamiento vitalista en cierne  abrió el hiato (actitud de rechazo a la herencia  del  patrimonio de la propiedad económica e institucional ante el disfrute de la herencia cultural y espiritual) al predominio de la tendencia social democrática patriótica vinculante con la atmósfera intelectual durante los días previos al  triunfo de la revolución de 1959.

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