¿Un terreno amplio para la investigación sobre ascetología cultural en Cuba?

Ascetología

Por: Ángel Velázquez Callejas

Quien quiera ensayar e investigar, a partir de este momento, en el mundo de las cuestiones verticales en Cuba tendrá ante sí un colosal terreno cultural de trabajo. Hay todas unas ristras de fogosidades que deben ser objeto de reflexión independiente, cartografiada individualmente a través de los siglos y las regiones, en la moralidad individual, entre lo superior y lo inferior. ¡Habría que dar cuenta de su forma de mentalidad, su forma de evaluar los servicios y de definir las cosas!

A mi modo de ver, hasta el presente (no se tome como una expresión absoluta) nada de lo que le da aspecto e identidad a la problemática de la existencia en Cuba ha tenido todavía su narrativa. Por ejemplos: desde las morales, ¿en qué momento se ha llevado a cabo una historia del amor, de la envidia, de la conciencia, de la virtud, de la barbarie? Parcialmente se ha logrado totalmente elaborar una historia del derecho y las instituciones que lo conforman. ¿Hasta qué punto las diferentes jornadas del trabajo, ocio, descanso y recreación, han sido objetos de estudios en la vida del campo y la ciudad? ¿hasta qué punto se han estudiado los efectos de la sección cultural en la alimentación y la nutrición? ¿Existe una filosofía de la nutrición? ¿Existe una narrativa que avale la importancia moral de la dialéctica entre el matrimonio y la amistad? ¿Se ha valorado en profundidad las diferentes de hábitos entre intelectuales, artistas, comerciantes y artesanos?

La protuberancia con que lo que los hombres en Cuba han estimado validas como sus miserias vitales, pasión y superstición: ¿ha sido investigado a fondo alguna vez?  Un recorrido por la narrativa de la historia de Cuba pone al descubierto que las diversas formas de crecimiento, que los envistes humanos han prohijado y que harían por adoptar como resultado de los distintos ambientes morales vaticina por el momento un campo de investigación inalcanzable para el equipo de trabajo mejor pertrechado. Es dable suponer que se necesitarán largos periodos de entrega investigativa, trabando metódicamente para agotar los puntos de vista y los objetos de estudio de este campo de la ascética moral.

Este nuevo laboreo residiría, desde luego, en establecer perentoriamente el perfil equivoco de aquella lógica que se abrió con la naturaleza del juicio moral y no ascético en el enunciado Ese sol del mundo moral, que ha prevalecido hasta hoy como sustancia inmanente del discurso patriótico en la Isla.

Dicho esto, e infiriendo que se realicen todas las investigaciones al respecto, emergería a primer orden el asunto más peliagudo: ¿estarían las ciencias culturales en el contexto de fijar hoy objetivos a la praxis, tras haberse ostensible apta de derogar y de inhabilitar semejantes objetivos? De ser cierto, comienza entonces una tentativa capaz de gratificar a toda clase de investigación en el campo de la cultura, una tarea que para Cuba duraría varias décadas. Entrenada y competente, destruiría a todos los grandes trabajos y a todas las libaciones que se han producido en el devenir de la historia de la investigación en la Isla. La investigación sobre lo cultural no creo que haya levantado aún sus monumentales edificios. Pero tenemos la esperanza que llegará ese momento para fertilizar un terreno amplio de investigación en Cuba desde la ascetología cultural

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