María Ileana Faguaga Iglesias: Somos nosotros donde quiera que estemos

Convención de la Cubanidad

María Ileana Faguaga Iglesias

 Hablar de la cubanidad, en estos días de exilio y de presiones, es desafiante. No me recuso. Quien me pincha es admirado historiador y amigo, Ángel Velázquez, provocador innato. Como estudiosa cubanidad me remite a Fernando Ortiz y a la condición de cubano. Ahí cabe de lo mejor a lo peor.

Un breve tiempo en el exterior y la imposición a la dureza de la experiencia, me inclina ahora mismo a identificar la cubanidad con lo mejor que de ella evoco en mi memoria, quizás, para salvarme de los prejuicios que nos convierten esta en maldición. Pero me hace consciente, mucho más, de lo peor.

Ahora mismo cubanidad me evocan mi madre oyendo a Tejedor y añorando sus tiempos de roquera y a mi padre cantando a los viejos trovadores y negándose a dejar de llevar saco. Mi tía-abuela santiaguera, que siempre pensé la más bella y distinguida del mundo, mi abuela hablando en parábolas que luego descubrí africanas y mi tío negándose a “integrarse” políticamente. Mis primos escuchando The Beatles a escondidas y a Irakeres a todo dar. Mi escapada para participar de misa y bembé. Exilio e insilio, ajenos y propios. Ruidos y silencios, cotidianos, reales o en mi mente. Es Isla, es Miami y el mundo. Es amor, desamor, intolerancias… odios.

Somos nosotros donde quiera que estemos. Hagamos lo que hagamos.

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