Ser para las habilidades: la antropología narrativa de Frank Kafka.

Antropología Ascetología Literatura y Lingüística

Por: Angel Velázquez Callejas

Las dos tendencias ascéticas morales que marcan una ruptura con el pasado teológico moral, no imaginadas por la intelectualidad cubana hasta el momento, a las cuales Kafka como investigador/narrador se adhiere sin ambigüedad en el umbral del siglo XX, son: el crespúsculo de la forma de vida disciplinada y la transición de la metafísica del arte al arte del existencialismo de habilidad.  Al margen de cualquier teoría socio económica y cultural, el existencialismo de habilidades sella un hito profundamente raigal en la cultura que produce al siglo XX y al que va de XXI.

Cada vez más las habilidades manuales y espirituales producen formas de vidas, comportamientos disciplinares de las más variadas tendencias y especie. Si queremos apropiarnos de una definición sobre qué cosa es cultura, el experimento narrativo de Kafka en las 3000 páginas publicadas hasta entonces pone en perspectiva el  enunciado de las habilidades: saca  de relieve en qué consiste el comportamiento acrobático y atlético de la cultura y la condición humana. Bien leído, sacamos la conclusión de que a Kafka le interesa principalmente narrar el transito del animal llegado al mundo y la metamorfosis en hombre, en un ser para las habilidades.

Con su experimento narrativo, Kafka echa por tierra las dos tendencias del existencialismo en bogas: la del ser para la muerte y la del ser para la resurrección. Lezama y Heidegger, dos de los paradigmas del siglo XX, quedan liquidados. Lo que gire en torno a la hominización es el centro de las preocupaciones y problemáticas narrativas de Frank Kafka. Que narre acerca del dolor, la violencia, la inseguridad, la incapacidad, la muerte, el hambre, encontramos siempre entre otros temas de Kafka la puesta del acento en la ética de la habilidad.

A lo largo de las perspectivas narrativas kafkianas, encontramos todo un programa para la literatura del siglo XX y el XXI todavía en cierne. El animal que habita la tierra no ha sido descubierto y desenmascarado. En una de las reflexiones micro-narrativas mas conspicuas, La muerte aparente, Kafka deja al descubierto, en la intemperie de la soledad, en qué consiste la estafa hombre/humanidad. Arremete contra la ingenuidad del pensar y narrar. Toma al hombre como una broma de Perogrullo. Dice del animal habilidoso:

“De ambos, sin embargo, del que vuelve de la muerte aparente, y de Moisés que regresa, puede aprenderse mucho, pero no podemos conocer lo decisivo, pues ellos mismos no lo han llegado a saber. Y si lo hubieran llegado a saber, no hubieran regresado. Esto podría verificarse si, por ejemplo, alguna vez quisiésemos vivir “con un salvoconducto” para tener la certeza del retorno, la experiencia del muerto aparente o de Moisés, o incluso que deseáramos la muerte, pero ni siquiera en pensamiento querríamos permanecer en el Monte Sinaí o vivos en el ataúd, sin posibilidad alguna de retorno… (Esto, ciertamente, nada tiene que ver con el temor a la muerte…)”

Entonces, no hay necesidad de separar la biología de la cultura.

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