La prensa en Cuba

Historiografía

Por René  León

Quiero dar comienzo a este trabajo con el título de La Prensa en Cuba, con la introducción de la primera imprenta en La Habana, según Antonio Bachiller y Morales en sus Apuntes para la historia de las letras y de la instrucción de la Isla de Cuba, La Habana 1861, p.115, señala al impresor francés Carlos Habré “…como el introductor de la imprenta en esta Isla, ofreciendo la ficha bibliográfica de un folleto, que afirmaba poseer “Meritos que ha justificado, y probado el Lcdo. D. Antonio de Sossa…” editado en 1824, “con licencia de los superiores de La Habana”, en la Imprenta de Carlos Habré. Bachiller dice que tenía un folleto que databa de 1720, en el frente decía “Havana 1720”. Manuel Pérez Beato, en “La Patria de Habré”, 1908 afirma que Habré era francés, y vecino de La Habana en 1720.

En 1782 sale publicado el 8 de noviembre la “Gazeta de la Havana”, redactado por Diego de la Barrera. Según el historiador Jacobo de la Pezuela, había salido otro periódico en 1764 cuyo nombre era “El Pensador”, él es el único que aporta esa información, nadie más la menciona. Joaquín Llaverías, que fue jefe del Archivo Nacional, dice que Diego de la Barrera fue el director de la “Gazeta de la Havana”. El 24 de octubre de 1790 aparece el primer número del “El Periódico de la Havana”. Se imprimía en pliegos de 4 páginas de 22X15/cm, en la tipografía de Francisco Següi. En 1795 sale publicado Calendario Manual y Guía de Forastero de la Isla de Cuba, en la imprenta de la capitanía General, publicado por Diego de la Barrera.

Llaverías en un bien detallado estudio sobre el Papel Periódico de la Havana, dice que desde el 24 de octubre de 1790, hasta el 31 de diciembre de ese mismo año se publicaron 10 números. Salía publicado los domingos. En el segundo año, 1791, hasta el 1795, se publica dos veces a la semana, los jueves y los domingos. En mayo de 1805 se le empezó a llamar Papel a Avisador que comenzó hasta el 1808. En 1809 se le cambió de nombre a Aviso de la Habana (1809-1810). En los sucesivos años fue cambiando de nombre, hasta el 3 febrero de 1848 vuelve a cambiar el nombre a Gazeta de La Habana.

El historiador Antonio Guiteras, al referirse al Papel Periódico de La Havana, expresa: “…este periódico tiene el mérito de ser el único lugar a donde el cubano, deseoso de instrucción local puede acudir para conocer cuál era en el último tercio de siglo pasado y a principios del presente el carácter y extensión de las ideas de nuestros abuelos, cuáles sus costumbres y preocupaciones, sus necesidades y medios de satisfacerlos…”

Esos eran los inicios del papel de los periódicos en la Cuba del ayer. La población del  país era en 1702 de unos 20.000 habitantes, de ellos 13.000 vivían en La Habana o sus alrededores. Según el censo de 1791-1792, la población de la isla había crecido hasta 172.620 habitantes, que estaba compuesta de 96.440 blancos (criollos y españoles), 31.847 negros y mulatos libres y 44.333 esclavos. La colonia iba adquiriendo gran importancia con la producción de la azúcar y el gran comercio con su principal cliente, Estados Unidos.

Es a partir del 1800 que los criollos al ver las trabas de las autoridades y del clero en lo que se refería a la educación, empiezan a mandar a sus hijos a estudiar al extranjero, otros aprenden las primeras letras con tutores que iban a las casas. El miedo de que el pueblo se educara lo demuestra por las trabas impuestas a los esclavos libres, muy pocos sabían leer o escribir.

En 1728 abre sus puertas la Real y Pontifica Universidad de la Habana, siempre estuvo controlada por las autoridades españolas y por la iglesia católica. Años más tarde el Padre Varela reforma el sistema de enseñanza de la filosofía de 1811-1818. Para ver un cuadro de la enseñanza en Cuba, según datos de Antonio Bachiller Morales, en el año de 1851 había en Cuba 378 escuelas primarias y el mismo número de maestros. De 139.311 niños de edad escolar (entre 5 y 15 años) sólo recibían educación 12.936 niños, “de color” 574. La información aparece en Apuntes para la historia de las letras y de la instrucción pública de la Isla de Cuba, La Habana S/f.

La revolución Francesa y las guerras de independencia de los países de América, era uno de los motivos que utilizaban las autoridades para evitar que el pueblo se educara. Gracias a los grandes pensadores cubanos que iluminaron las mentes de la juventud es que Cuba se abrió paso contra la ignorancia, hombre como Varela, Caballero, de la Luz, siempre estimularon la educación del pueblo. En la Sociedad Económica de Amigos del País fundada por criollos en 1793, es donde se inaugura la primera biblioteca en Cuba y en los Seminarios San Carlos y San Ambrosio. Salen a la calle en La Habana, Matanzas, Trinidad y Santiago de Cuba, los primeros periódicos, y folletines. Se funda en 1834 la Academia Cubana de Literatura, que tiene que enfrentarse desde el principio con las autoridades españolas, que impedían la libre expresión de sus miembros. Es expulsado del país José Antonio Saco. Se prohibe la publicación de la Revista Bimestre Cubana.

De las ciudades de Cuba donde el periodismo crece es en Matanzas, en 1813 se publica “Diario de Matanzas”, también en ese año aparecen  “El Paquete” y “El Patriota”. En 1821 “La Tertulia”, “El Centinela del Orden”, “El Eco de Matanzas”, “El Progreso de la Gaceta de Matanzas”. Matanzas fue llamada La Atenea de Cuba.

Un total de 98 publicaciones aparecieron entre 1790 a 1850, algunos de estos periódicos sólo salieron una vez, por falta de dinero. Otros por violar las regulaciones del gobierno.

En el año de 1894 se creó la Asociación de Escritores y Artistas en La Habana, que fue presidida por el Dr. Antonio Sánchez de Bustamante. Al estallar la guerra de independencia se les prohibía reunirse. Hay que esperar a la independencia del País para que se vuelvan a reunir los periodistas el 28 de marzo de 1904 en los salones del Centro de Dependientes. Donde acudieron numerosos periodistas a esa junta, y decidieron formar una comisión presidida por Eduardo Varela Zequeira, que decide preparar una asamblea en la noche del 13 de abril en el “Ateneo de La Habana”, donde es elegida la primera Junta Directiva de la “Asociación de la Prensa en Cuba”.  Se obtiene la franquicia postal, la tasa telegráfica, y la libre introducción del papel de imprimir. Los periodistas enfermos recibían  asistencia y auxilios, y por primera vez  los periodistas a la vejez eran ayudados. Por petición general de los miembros, se traen los restos del escritor y patriota Manuel de la Cruz, desde Nueva York, a La Habana; los funerales de Mercedes Matamoros, la ayuda a la poetisa Luisa Pérez de Zambrana y de Ricardo Monte. La aprobación del derecho de Autores y Propiedad Literaria y Artística con Francia.

La Asociación  de Reportees fue uniendo a todos los periodistas que se encontraban disgregados y dispersos. Su ideal era que todos unidos podían conseguir mejoras, en el trabajo y beneficios sociales, y tener una casa “Club”, objetivos que se pudieron cumplir en beneficio de los periodistas.

En sus primeros años consiguieron, el “Descanso Dominical”, el “Retiro Periodístico”, colaboraron con ello, la “Asociación de la Prensa en Cuba”. Se luchaba por la libertad de la prensa libre, por el atropello a los periodistas, la clausura de un periódico, persecuciones contra sus miembros por las autoridades o grupos (todos esto con la revolución comunistas se perdió). El “Descanso Dominical”, donde se limitaba el horario de trabajo, que antes era de siete días, fueron decretadas por el Presidente de la República Coronel Carlos Mendieta. El 22 de agosto de 1935, fue firmada la ley.

El “Retiro Periodista” fue organizado donde debían reunirse miembros de la Junta Directiva de la Asociación de la Prensa en Cuba y el Directorio de la Asociación de Reportees de La Habana y designar sus delegados para su representación a la Caja del Retiro de Periodistas.

Publicaciones Periódicas que Circulaban en Cuba en 1935, un total de 672 en toda la isla, algunas estaban en inglés.

Fermín Pedraza y Saracusa, dedicó toda su vida a las investigaciones bibliográficas dejando varios libros publicados con el tema del periodismo y la prensa: La Prensa en Cuba, La Imprenta y el estudió en Cuba, publicado en 1936, Anuario Cubano, Directorio de Revistas y Periódicos en Cuba. Joaquín Llaverías en el Archivo Nacional, Contribución a la historia de la prensa periódica, Boletín del Archivo Nacional. En Estados Unidos el Dr. Roberto Esquenazi-Mayo de la Georgetown University, realizó una interesante investigación en la Biblioteca del Congreso, publicando Survey of Cuban Revistas 1902-1958.

Con estas informaciones sobre la prensa y los periódicos en Cuba, damos final a la Prensa Libre en Cuba, que finaliza el primero de enero de 1959.

El Exilio

“BOSQUEJO HISTÓRICO DE LA PRENSA CUBANA DEL EXILIO”

   En el Concurso de Ensayos de la Academia Cubana de la Historia en el Exilio, fue el ganador del Premio “Herminio Portel Vilá” 2014, el Dr. Eduardo Lolo, con su ensayo “Bosquejo Histórico de la Prensa Cubana del Exilio”. Trabajo que por primera vez se trata el siguiente tema.

Al producirse el cambio político en Cuba en 1959, muchos periodistas, escritores, profesores e investigadores cubanos tomaron el camino del exilio. Unos vinieron a Estados Unidos de Norteamérica, otros se fueron para los países de Latinoamérica o Europa. Los nuevos dirigentes de la Isla decían  que aquellos que habían traicionado los postulados de la revolución iban a fracasar, porque los mejores escritores, educadores y periodistas se habían quedado en el país. A pasar los años se verían pasar por el exilio a los supuestos revolucionarios, que se habían desengañado con las directivas culturales en Cuba, pues era una literatura comprometida con la política del gobierno, no había libertad de prensa, ni pensamiento.

Todo proceso de fermentos políticos, sociales y económicos crea cambios estructurales en la literatura y en todas las ramificaciones del arte y cultura. Toda revolución tiene su propia literatura y su propio vocabulario: un concepto distinto de la vida y de la sociedad. Sea este concepto reaccionario, destructivo o renovador, conlleva cambios sustanciales y va creando un tipo de periodismo, y literatura a través de un nuevo tipo de escritor que sigue la corriente socio-política y filosófica del minuto histórico que viva el país. Al producirse en Cuba el cambio político y social, murió su expresión literaria y artística. Pero aquellos escritores de todas las ramas de la literatura que no pudieron soportar aquella atmósfera enrarecida emigraron hacia otras tierras y allí echaron anclas de hombres cultos, de seres humanos que venían con sus tradiciones religiosas, sociales, sus conceptos metafísicos, sus ideas socio-económicas, sus enfoques políticos y, como es lógico. Con el bagaje de su tradición cultural y su pasado literario. El exilio no mató la cultura llegada con el exilio. Sino dio alojamiento cálido a estos literatos.

Al leer este ensayo sobre el Bosquejo Histórico de la Prensa Cubana en el Exilio del ganador Dr. Eduardo Lolo, conocido estudioso e historiador cubano, ha escogido un tema muy interesante y al mismo tiempo presentado en un concurso. Un aspecto particularmente llamativo que señala, con gran lucidez y agudeza analítica es sobre la famosa “coletilla” en Cuba por el gobierno comunista contra los artículos que el gobierno comunista estimaba eran de critica al sistema establecido por ello. Y Lolo, dice: “La historia de los medios masivos de comunicación  del exilio cubano actual comenzó mucho antes de aflorar su primera publicación en Miami o Madrid. Su génesis tuvo lugar en La Habana, a principios de la tiranía de Fidel Castro, con el nacimiento de la llamada “coletilla”, término popular con el cual se bautizó –vía el choteo criollo indagado mucho antes por Jorge Mañach – a las forzadas añadiduras que empezaron a aparecer en los periódicos cubanos al final de informaciones o artículos que resultaban ‘molestos’ al dictador de estreno. Dicho atentado inicial a la libertad de expresión estaba sazonado con una falta dosis de demagogia (eficiente arma básica del castrismo), por cuanto se vendía como una reacción espontánea de los sindicatos de los trabajadores de la prensa a “la campaña contrarrevolucionaria de la burguesía”, como se tildaba a los propietarios de los diarios y revistas que todavía permanecían en manos privadas.”

Y el mismo Lolo nos dice como fue el final de la “coletilla en Cuba. Un día como son las cosas de la vida el nuevo “Zar” en Cuba, dio el toque final: “Pero el poder totalitario no es tal si no acumula todo el poder, por lo que una vez defenestrado el ejecutivo con la huida de Fulgencio Batista, anulado el legislativo al suprimirse el Congreso, y eliminado el judicial con la constitución de los llamados Tribunales Revolucionarios, sólo faltaba conjurar el bien llamado “cuarto poder” de la democracia: la prensa libre. Una noche, y al unísono ignominioso, turbas castristas secundadas por agentes armados ocuparon las redacciones y los talleres de las revistas y periódicos que aún eran propiedad de firmas particulares. No más “coletillas” a partir de entonces, todos los medios de prensa cubanos convertido en colas satánicas.”

Los primeros exiliados al llegar a este país empezaron a buscar todo tipo de trabajo para sobrevivir en el país que le tocó ir. Como siempre el cubano se “espabila” y trabajaron de cocineros, limpiadores de auto, los más afortunados en algún periódico o revista. Otros empezaron  a conocer el arte de reparar casas.

Para los cubanos fue para ellos el mejor aliciente y oportunidad de trabajo el Diario Las Américas, director Horacio Aguirre que ofreció oportunidades de trabajo a muchos periodistas. Otros periódicos abrieron sus talleres y Miami cuenta en esté  momento con más de 60 periódicos y revistas.

Otros exilados se fueron a Madrid, donde empezaron a trabajar en el ABC de Madrid, en Venezuela hicieron lo mismo El Universal y el Mundo. Así los periodistas cubanos empezaron a trabajar en otras importantes publicaciones, Argentina, Nicaragua, México, Costa Rica, Puerto Rico y otras naciones del mundo.

En el ensayo el Dr. Eduardo Lolo, nos detalla las ciudades y los nombres de las diferentes publicaciones y donde se publican hoy en día y la importancia que han logrado en esas ciudades, donde tratan de mantener al día sus lectores.  En el caso de La Información, Lolo, dice: “Incluso fuera de las áreas de mayor concentración de cubanos pueden identificarse destacadas publicaciones dirigidas por compatriotas exiliados que mantienen el mensaje de libertad y democracia del destierro, expandido a lectores hispanos multiétnicos. Entre ellos cabe señalar La Información, aparecido en Houston hace años y que todavía se sigue editando, también en forma digital.”

Para finalizar con el ensayo “BOSQUEJO HISTÓRICO DE LA PRENSA CUBANA EN EL EXILIO”, termina el autor:” De todo lo anterior se desprende que el exilio cubano, sin respaldo financiero de gobierno o entidad alguna  y enfrentándose a la poderosa maquinaria totalitaria y sus corifeos, ha logrado fundar y sostener un numeroso grupo de medios de prensa que han sabido mantener vivas las ansias de libertad del pueblo de Cuba y denunciar sin descanso los horrores del régimen castrista en la Isla. Los cubanos del ‘insilio’ han venido a sumarse al intento, que es el mismo de todo cubano digno, no importa en qué lugar viva. La crisis económica de inicios del siglo XXI y la desaparición física de muchos pioneros del periodismo cubano del destierro han hecho que varios medios hayan fenecido junto a sus fundadores. Pero de seguro que cubanos de bien de las nuevas generaciones se seguirán encargando de denunciar al neo-castrismo que pudiera suplantar al castrismo original. Hasta que finalmente pueda publicarse en todos medios masivos de comunicación del exilio cubano el único titular que le falta y le ha dado razón de ser durante más de 5 décadas: un amplio cintillo de cabeza, en “negritas” o “bold”, con un tipo de 60 puntos como mínimo, donde se lea claramente:  CUBA YA ES LIBRE. OTRA VEZ.

2 thoughts on “La prensa en Cuba

  1. Que lindas oportunidades que les ofrecieron a tantos cubanos magnificos profesionales de la prensa en Cuba y aqui pudieron encontrar un lugar digno donde aplicar sus conocimientos y experiencias. Es una pena que yo no haya llegado en tiempo para poder trabajar en uno de ellos al menos como periodista o editora, lo que fui en mi pais. Pero al menos, tengo el gusto de saber que muchos todavia laboran en ellos. Gracias a Dios.

  2. Este ensayo esta muy interesante y explica informaciones desconocidas sobre la prensa en aquellos. Ojala se publicaran asi de interesantes. Felicito al señor Leon.

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