Mario L. Blanco Blanco: La cubanidad está estrechamente ligada a nuestra cultura

Convención de la Cubanidad

Por: Mario L. Blanco Blanco

Un amigo me pide que escriba sobre cubanidad. No me pide defina este término, y se lo agradezco, pues sería aún más engorrosa la tarea de  poder descifrar este concepto con solo algunas palabras. Antepongo también el criterio de no sentirnos lo máximo, como algunos hoy expresan en un círculo estrecho o en alguna canción, pues hay un pequeño halo de orgullo en los cubanos cuando tratamos de identificarnos, que si bien resulta atractivo o bello ver que alguien se enorgullezca de sus raíces, no por ello debemos denigrar o menospreciar otras raíces.

Al grano, la cubanidad está estrechamente ligada a nuestra cultura, y esta es en nuestro caso bien heterogénea y multifacética, porque la misma surge de una mezcla fundamental de hispanidad y africanismo. Considero que los rasgos de los  indios nativos y alguna que otra cultura que parcialmente sobrevive en Cuba, como la china, no le dan mucho tinte a la mezcla antes mencionada. Pero esta amalgama españolo-africana con el condimento criollo-cubano autóctono, fraguada con los años, es además activa, dinámica y de cada época se ha nutrido con sus diferentes matices de nuestra historia, así como también posee colores algo diferenciados entre el occidente y oriente de la isla. No define al cubano el haber nacido en Cuba, sino el llevar impregnado en el carácter y comportamiento del individuo, el ambiente que se ha generado en ella durante su rica historia.

Si bien sobre la cubanidad,  podemos encauzar su concepto como el cúmulo de costumbres, lenguaje, creencias religiosas, comportamiento social, etc, ejemplificadas o canalizadas por la vía de la  creación artística, laboral, política y familiar de nuestra nación, necesitaríamos todo una monografía para caracterizar cada detalle que la componen. Solo resta añadir algunos de sus rasgos distintivos que nos permitan acercarnos a ese concepto para nosotros los cubanos mágico, llamado cubanidad y son: el café, la mulata, el ron, el tabaco, el son, la guaracha y la conga, el verso romántico, el cuento  y la novela histórica, la efervescencia política, el buen vestir, el sol y la playa, el béisbol, la impronta conversacional que incluye la jarana, la hospitalidad y la amistad.

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