Jorge Carrigan: cubanidad, bailando un danzón cada domingo

Convención de la Cubanidad

Jorge Carrigan

¿La cubanidad? La música en los pies de mis abuelos bailando un danzón cada domingo. La patria en la voz de mi madre, cuando me dormía cantándome aquello de allá en el año noventa y cinco y por la selva de Mayarí. Las puertas y ventanas abiertas y los vecinos compartiendo un café a cualquier hora. Martí y Sindo Garay; Babalú Ayé, Bola de Nieve, cultivo una Rosa Blanca, el Sagrado Corazón de Jesús, las penas que me maltratan, son tantas que se atropellan, Shangó, Beny Moré, Yemayá y si vas al Cobre quiero que me traigas una virgencita de La Caridad. El Malecón, el color del cielo, Viñales, el mar. Cuando a Varadero llegué, conocí la felicidad; y la primera vez que le preparé unos frijoles negros a mi hijo, nacido y criado en Canadá, y me dijo en un casi indescifrable español: “Papi, está rico”.

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