Joel James: Sobre muertos y dioses

Antropología Ascetología

“(…) llamemos principio al elemento que, dentro de una pluralidad determinada, la organiza o tiende a organizarla en forma de sistema. Con igual ausencia de pretensión ecuménica llamemos representación múltiple a aquellas que, por necesidad o por conveniencia, se presenta más de una manera.”

Sobre muertos y dioses/ Joel james. P. 13-14

Supe por primera vez de Joel James por medio de sus libros; lo conocí personalmente en los años precarios de la primera mitad de los 90s, cuando durante el Festival del Caribe ambos participamos en el Evento teórico de historiadores locales. Allí tuve, por primera vez, la ocasión de intercambiar ideas con quien era ya un acérrimo crítico del positivo en la historiografía cubana. Más adelante, dos años después, 1994, se me dio el privilegio de conversar largas horas en Manzanillo, ciudad que veneraba por la versatilidad y difusión de las tradiciones populares. Allí hablamos sobre variados temas de la historia y la cultura regional.  Por aquel entonces James había publicado aproximadamente diez libros y un sin número de artículos y ensayos en la revista Del Caribe, de la cual era director. Entre los diversos textos narrativos, históricos, etnológico y antropológicos destacaba uno, que para mi gusto llamó la atención por el nivel del pensamiento abstracto y las complejidades metodológicas que les confería el autor. Me refiero a:  Sobre muertos y dioses, libro con no más de 80 páginas cuya primera edición fue en 1989, bajo la edición de Jorge Luis Hernández y que era quizás el primer intento dentro de la obra del autor de estudiar con sistematicidad la funcionalidad múltiple de la representación lógica-lingüística de una orden, a la cual se pertenece como ejercitante por convicción.

Para arribar a una aproximación del pensamiento filosófico y antropológico de Joel James Figarola no basta con conocer al autor y su existencia personal, también es necesario leer las obras completas con la mayor visibilidad posible. De hecho, no tengo la menor duda que, en el trasfondo de los hechos y la narrativa de las investigaciones, la obra de Joel guarda una sistematicidad común con el lenguaje, el pensamiento y la estructura de la gramática. James con este estudio Sobre muertos y dioses se presenta, entre otros enmascarados de la isla, como Wittgensteiniano sutil y secreto, propiciador y provocador del debate profundo, basado en determinadas formas de los juegos del lenguaje, sin tomar como última palabra la reformación de la lógica positivista en un análisis estructural y fenomenológico. Lo impensado hasta ahora, lo cual merece atención especial puesto que rosa la periferia de la ascetología humana, surge cuando al jugador del lenguaje que es Joel también le interesa, en rigor, exponer una definición de cultura e identidad a partir de que ambas formas de vida estaban ligadas a la existencia de una reglamentación espiritual cuya práctica cultural se articulaba en el espacio y en el tiempo. El espacio de la práctica en una interrelación estricta con la orden y su regla

Hasta donde alcanzo a ver, la obra Joel sigue sin ser dilucidada en tanto proponía de fondo un lenguaje alternativo y, por añadidura, una concepción de divergencia cultural a través de los sistemas mágicos religiosos. El hombre es un puente entre los muertos y los dioses. ¿Qué significa para Joel James la noción juegos del lenguaje y qué ganancia reporta en el pensamiento abstracto, según su estudio? Todo lo que se diga de aquí en adelante es absolutamente responsabilidad mía.  Pertenecer a la ordenpracticarla estudiarla como una forma de vida de la cultura constituye para el observador en juego síntesis de ejercicio espiritual. Bien porque lo que da especificidad a la operación del ejercitante-observador es hacer suya la forma de la regla, sea esta palera, santera y espiritista. Qué los juegos del lenguaje de James contribuyen a primera vista a enfatizar fronteras para visualizar la unidad de la regla en el culto.

Un punto importante en esa indagatoria la representa la multiplicad de selección en lo prevaleciente, representado, cuyo modelo da importancia a la jerarquía del sistema de presentación múltiple en una tendencia o regularidad del pensamiento abstracto. Lo que será capaz de ser seleccionado implica por formulación teórica adiestramiento bajo la regla predominantemente, asida mediante el lenguaje abstracto y concreto. Quienes llevan a cabo la selección del grupo escogido, se representan ellos mismo de múltiples maneras. El principio rector en los sistemas mágicos religiosos no deja de ser también una forma de vida de acercamiento a la regla, pues intenta establecer lenguajes de acuerdo a la orden religiosa. No habrá prácticas espirituales de Palo Monte, Santería y Espiritismo sin la deliberada instrucción de parte de los arquetipos seleccionados. En el fondo, Sobre Muertos y dioses no constituyen un hecho de la representación en múltiples maneras, sino metáfora de la selección, grupos, que por la gracia de la orden se representa varias veces con autoridad ante los muertos y dioses.

Joel aduce un elemento del principio, que en primer plano juega un rol de finitud cuando “la representación múltiple puede expresarse dentro de los ordenamientos religiosos en una gama de manifestaciones, que abarca desde las entidades divinas plásticamente concebida en forman que remiendan la silueta humana, hasta las variadas maneras de nombrar un mismo elemento mítico o ritual e, incluso, en las plurales cristalizaciones con que la fuerza supraterrenal representa el cerebro del creyente durante la vigila y el sueño”.  La representación tiene un número; es decir, una cantidad simétrica de presentación varias veces. Este dato positivista, susceptible a ser registrado empíricamente, no debe tener la consideración pertinente en el nivel abstracto del pensamiento; lo que hace abstracto al pensamiento de la orden cultural religiosa es precisamente el muerto en la forma de divinidad.

Para establecer principio o teoría en la representación múltiples, el observador debe llegar a estar muerto en apariencia.  separase de la corriente de la existencia, pero estando en ella, en medio de la orden y la gramática que la identifica. A partir de esta aceptación espiritual, Joel se aventuró en la investigación de la cultura como orden, en la cual puso a los sistemas mágicos religiosos en niveles de culturas sistematizadas y ordenadas sobre bases y saberes ascéticos morales tras las múltiples representaciones que les confieren.

Lo que falta por estudiar en el principio de la nganga, Joel no lo esclarece del todo, pero señala la dirección a seguir: en su mudanza al exterior, el hombre-muerto se muda de lugar y hace de la nganga el núcleo central, alrededor del cual el muerto en vida o la muerte aparente construye un  nuevo habitad.  Joel anuncia, en rigor, una tesis, probablemente heideggeriana, donde lo más importante de la práctica estriba en el oyente. Este practicante sonoro, si cabe la metáfora, se apropiaría del espacio donde viviría junto a la comunidad religiosa. En base a la regla y la orden por medio de la pastoral de los muertos y los dioses, se produce la comunicación de la existencia. Qué la regla no contenga un código de escritura instructiva sino signos del lenguaje revela hasta qué punto la Nganga constituía la Casa del palero. Joel pensaba en la trasformación de la cultura y la identidad mediante la cohesión de la unidad del practicante en el sentido de la solidaridad en plano diferente a como el positivismo había causado efecto con la literatura.

Dicho esto, lo que se representa, ya Foucault lo observó una vez en los estudios sobre el poder, es forma la “minimalidad” del lenguaje hecho raya. La nganga se reproduce en la segunda naturaleza, se representa obvia, dígase empeño de seguridad y cuidado del creyente. Lo que Joel propone a lo largo de sus investigaciones empíricas y que se advine muy bien en Sobre muertos y dioses constituye una de la forma de epojé, una retirada desinteresada de la vida del muerto, de la futura realización de la regla en nganga, como lenguaje de la Casa, o como de la orden religiosa. En la representación múltiple, la nganga es la casa del lenguaje del palero. A eso se le añade la siguiente simplificación de los juegos del lenguaje: “la presentación múltiple puede obrar como principio articulador dentro de los sistemas mágicos religiosos cubanos porque constituye en sí mismo una orden.

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٭Lo que aquí se aduce constituye un fragmento del libro en preparación sobre la obra de Joel James Figarola.

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