Hígado al ensayo: los ensayos de Alfredo Triff

Filosofía Literatura y Lingüística

Que el discurso literario dentro y fuera de Cuba no ha salido de la envoltura ideológica prenatal es un hecho que se demuestra mediante un análisis de su gramática. Con este enunciado podría resumir la lógica de la escritura de Hígado al ensayo de Alfredo Triff. Pero seríamos injustos al no avanzar un poco en la “caída” y la “experiencia” por la que atraviesa la escritura de ensayo y los hechos que acontecen a lo largo del libro. Ya el “culo”, como metáfora corporal de escritura, abre un espacio novedoso a la compresión del destino, de la llegada de la cubana al lenguaje, pasando primero por varias derrotas sucesivas y luego por la vivencia en el movimiento. No creo que haya “regreso“, por supuesto, habida cuenta de que la expresión aquí queda suspendida en medio de lo “abierto”, de lo “inhóspito” y de la “inseguridad”. Alfredo, eres un hígado.

De ahí el toque provocador del autor: adelanto que en la escritura cubana existe una falsa conciencia de escritura, porque casi todo lo reduce a la “paluchería discursiva”, a la gran obra, a la demostración hechológica, por donde no pasan los “verdaderos hechos reales”, desde luego, abrumados como se verán bajo la inmanencia escatológica del discurso metafísico y redentor.  Hasta donde alcanzo a ver, Hígado al ensayo es un curioso trabajo, para mí, de “filosofía analítica“, perfecta sobre la gramática política y literaria cubana, lo cual es, según este hígado, mucho más importante que cualquier esencialismo positivista sobre la verdad histórica. En suma, a Triff no le interesa la investigación histórica, la arqueología de las cosas, sino el análisis del lenguaje, sobre todo, el lenguaje ordinario como porquería. De ahí que Hígado al ensayo implique una secesión íntima de la cultura de ensayo. Separase de la porquería, del discurso establecido, lo que en un importante ensayo Adolf Loos llamaba ornament, coloca a Triff en uno de los importantes secesionistas de la cultura emporcada cubana.

En este sentido, destaco tres puntos, a saber, en la lógica de la porquería, que es lo mismo de la culología: 1- gramática del mito, 2- gramática de lo perdido y 3- gramática de lo excedente. En cada caída, en cada aterrizaje sobre el discurso de la cubanidad, que es el discurso emporcado, habrá prueba y trabajo para cambiar la lógica de la cabeza por la del culo, porque de lo que se trata, por ende, es de establecer cierta separación de la porquería de la forma de vida crítica y visceral.  Nos ocuparemos en breve de la culología como analítica gramatical. Pero hacía tiempo que el discurso de la cubanidad apestaba, eso nos diría sutilmente en 1929 Alberto Lamar en un interesante ensayo poco leído sobre La crisis del patriotismo. Pero coincido con Triff de que la crítica cubana queda a medio camino de saber cómo representar a una analítica para determinar qué es una orden cultural, una separación de contenido y forma.

En la pista del aterrizaje, en la caída donde acontece el contacto ineludible con la porquería gramatical del discurso cubano, te encuentras frente a frente con el mito descarnado y voraz, la herencia intelectual de la ontología martiana (la fundación hegemónica del discurso blanco), el positivismo de Varona (el ciego que critica al ciego) y el funcionalismo patriótico marxista, la teoría crítica (la causa de la dialéctica del forro), cuando más la del  orteguismo circunstancial de la filosofía cubana creando pauta permanente y los muertos entierran a los vivos.   Con el mazo dando nos recuerda el martillo de Nietzsche. Intempestivos son estos ensayos. Escritura familiar, reductiva, en forma de guerrilla ataca con sentido irónico a su presa. Le saca la porquería.

En lo perdido hay un intento de reconstrucción de un pasado elegante, nostálgico. Hay gramática que bien pudiera ser salvada y secularizada. Me refiero a Guía de turismo, que se desmarca del estilo culógico de la cultura patriótica e independentista. Y hay excedentes tenues porque el autor impone su trabajo secesionista. Hay gramática crítica que intenta crear órdenes, estados disciplinarios peculiares para llegar a poder levantar el dedo del medio. Fueron los ingleses con la filosofía pragmática los que le ganaron la batalla a los estructuralistas discursistas franceses.  Todo al parecer indica que Hígado al ensayo, que es un perfecto espíritu secesionista, ha ganado la batalla a la culología cubana. Empecemos por tomar notas, puesto que un evento de tal naturaleza escritural es perfectamente atribuible a gente no ensuciada. Eso al menos he entendido de la precisa ironía con que Triff ha manejado el problema de la culología

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