¿Guerra de poetas?

Críticas y Reseñas Literatura y Lingüística

El poeta en actos

¿Cómo estipular sobre buenos y malos poetas? ¿Existe tal división conceptual? La crítica literaria no se la plantea con seriedad. No llega a escudriñar en cuál es el imperativo para decir:  buenos y malos poetas. No se trata asumir la crítica literaria y establecer la estrujada dualidad, sino, como dice Nietzsche en Genealogía…, como un panorama moral. ¿Moral?:

 

Mi hogar

Tengo mi hogar y patria en las alturas;

Por esto de subir no siento anhelo

Ni mis ojos levanto nunca al cielo.

Desde arriba yo miro las honduras.

Yo soy uno que debe bendecir,

y todo el que bendice mira al suelo

 

Los poetas libran una guerra moral. Arriba y abajo. Luchan por la diferenciación ascética. A través de la escala moral, no de los buenos y los malos, en la órbita de lo superior (entiéndase esto último como autoridad de superposición en la verticalidad). Lo que debe evitarse precisamente serán los prejuicios de la crítica, siempre dependen de un Borges o lo insinúe un Roque Dalton. Ellos se convirtieron en autoridades morales de la actividad poética. No son buenos ni malos: son críticos.

La observación de Nietzsche en el acápite De los poetas, en Así habló Zaratustra, no establece una crítica por la crítica en base a la poética, sino pone en evidencia quizás “uno de los hechos más duraderos en la historia humana”: la guerra moral entre poetas.  Decir “buenos” y “malos” poetas constituye un error conceptual en la ascetología moral nietzscheana.  Nietzsche en la definición de la guerra adjetivos viejo y nuevo. ¿Qué debe proporcionar la vejez a un poeta para alcanzar lo nuevo? Lo nuevo se puede convertir en la forma de la altura, en reflexión sobre la verticalidad. La crítica de Nietzsche a los poetas es esta:  una larga vida basada en lo viejo y repetitivo, que aparenta ser nuevo.

La opinión de Nietzsche contra los poetas es muy sugestiva: “Mas yo me he cansado de ese espíritu, y veo venir el día en que también él (el poeta) se cansará de sí mismo”. El espíritu no se cansará de la acción si se trata de expresarse en buen o mal poeta, sino de la repetición habitual del verso. Cansa la repetición de lo viejo. Los poetas se enfrentan desde tiempos inmemoriales en una batalla contra  la iconoclastia. De cada 100 poetas 99 son de tipo Catón, conservadores y neófobos.  La acción criticada por Nietzsche como valor moral, no permite que brote el impulso neófilo de la habitual rotación. La visión dual entre “yo” y “otro” es superflua en este sentido, a no ser que el “yo” y “otro” pasen a formar causa en la acción de una misma cosa. En verdad, no se trata de escribir para la crítica buenos o malos poemas que hasta donde sé, es una expresión superflua. Se trata establecer orden moral por el cual los poetas reconocer para sí y en sí la doble poética: la relación interna de la repetición de lo viejo y lo nuevo.

Poetas tan viejos que se hallan en la escala del valor más bajo. La vejez puede representar aquí un efectivo cansancio utilitario, capaz de hacer aparecer ante el espíritu un renovado impulso hacia la ascensión. Contrariamente al punto de vista de la crítica literaria actual, que se pavonea en una poética metaforizada, hay poemas malos que representa lo nuevo, como hay buenos poemas que simboliza lo viejo. Pero el acto de la neolatria no se ve, porque queda escondido en la ascetología poética nada causal. El poema de Rainer María Rilke Torso de Apolo arcaico, o de Pérez Bonalde Poema del Niágara, serán tan “buenos” y “nuevos”. Los de Lezama tan “buenos” y “viejos”.

La categorización ascetológica de la batalla poética pondría en evidencia el oscuro lugar en que se encuentra la mayoría de los poetas contemporáneo. Los poetas, sin proponerlo, mantienen una guerra moral en la que predomina el binomio bueno vs viejo.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*