El ego, un relato sobre Buda

Ekatombe Literaria

Por: El poeta en actos

La historia jamás contada:

Un discípulo se acerca a Buda y pregunta. ¿Realmente, quién eres? De súbito, Buda dijo:  el ego.

El discípulo desconcertado pregunta  otra vez al respecto a Buda: entonces,  que hago aquí oyéndote durante varios años  decir lo mismo: el “ego es ilusión”, el “ego no existe”, el “ego es  la maldición”, el “ego debe ser trascendido”, al “ego hay que matarlo”.

Buda se rio y se dio la vuelta, preguntó al discípulo: ¿dónde y cuándo oíste decir eso de mi? ¡Yo soy el ego!, recalcó nuevamente Buda

Entonces el discípulo miró fijo a la cara de Buda y cayó en la cuenta, dijo con tono melancólico: “ahora lo entiendo todo. !Cierto, eres el ego! Ese día el discípulo se iluminó y comenzó a repetir por todos los rincones del  pueblo:  “yo soy el ego”.

Tras varios días del suceso, sucedió lo inesperado: el pueblo se transformó por entero en ego. Entonces Buda, a la imagen de la gente, desapareció en el pueblo, se fundó con el ego colectivo pueblerino. Buda no subió al cielo, al nirvana; se quedó entre todos. Bihar, el nombre del pueblo donde vivió Buda, se traduce  “entre todos”.

Moralejas, el ego posee una existencia como pretexto y  voluntad…

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