Dos patriotismos

Críticas y Reseñas Filosofía

 Ariel Pérez Lazo

El próximo 12 de octubre se conmemoran ochenta años de un episodio trágico: el discurso que provocaría la destitución de Unamuno del cargo de rector de la Universidad de Salamanca. Y como símbolo de aquella tragedia para la cultura, podemos mencionar la frase del general Millán-Astray: “Muera la inteligencia”, revelando la intolerancia que marcaría la Guerra Civil y los años subsiguientes, forzando el exilio de pensadores de la talla de Ortega y Gasset y María Zambrano o el ostracismo de otros, como Julián Marías.

Unamuno, importantísima figura del pensamiento y la literatura de la lengua española, miembro de la generación de 1898, contribuyó en la búsqueda de una alternativa a la crisis de identidad de la península tras la pérdida de los restos de su imperio. Su obra –dentro de la que puede destacarse La agonía del cristianismo– revela una preocupación que lo tornan un escritor existencialista y es, sin duda, un referente para los pensadores que siguieron el camino de Heidegger, Sartre y Ortega.

La generación de 1898 tuvo importante repercusión en Cuba durante décadas por su preocupación por la identidad nacional y la búsqueda de un pensamiento propio hasta que la aplastante influencia del marxismo de diferentes fuentes ha prácticamente borrado su legado. A tal punto ha llegado este olvido que un historiador de las ideas como Rojas ha querido ver en la obra del escritor vasco una de las fuentes de la dictadura de Franco. Si bien la República desencantó a muchos intelectuales, entre ellos Unamuno y Ortega no disminuye en nada su rechazo de los valores que el fascismo promovía: el culto a la fuerza, la pureza racial y la violencia y su rechazo a la tolerancia y el pensamiento.

En momentos de crisis como los de actuales, conviene mirar al pasado y no nos será difícil los nuevos Millán-Astray esperando acallar a Unamuno en las universidades a nombre del patriotismo y la tradición nacional. Ante estos gestos podemos repetir lo que Ortega dijera de España en 1914: tiene que parecernos perverso un patriotismo sin perspectiva, sin jerarquía, que acepte como español cuanto ha tenido a bien producirse en nuestras tierras, confundiendo las mas ineptas degeneraciones con lo que es a España esencial. (Meditaciones del Quijote).

 

 

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Nota: A consideración de ustedes, dejamos a continuación el link del texto publicado en El Mundo titulado:  Miguel de Unamuno y Millán-Astray: Exilio y tragedia

 

http://www.elmundo.es/cultura/2016/10/08/57f7f314468aebb93f8b4618.html

 

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