Cultura y caudillismo

Literatura y Lingüística Noticias

Ángel Velázquez Callejas

Difícil separase del caudillismo. Las representaciones siempre serán múltiples y las variantes modificadas. Pero difícil no querer ambicionar un lugar al lado del caudillo. En lo referente a la esfera intelectual y artística, Alberto Lamar advierte en Biología de la democracia un factor común al evolucionismo biológico de las culturas. América, Cuba y Playa Albina no estarían exentan, por naturaleza biológica, a transitar por absolutismos, dictaduras y tiranías culturales, cuestiones estas superadas en el telo de la democracia del siglo XXI.

Pensado así, irremediablemente confrontaríamos, según Lamar,  problemas con la saga del caudillismo. El autor de La crisis del patriotismo  profetiza para cien años después a 1920 una “democracia” en donde las instituciones culturales serían artífices y ayudarían al rearmen de la subjetividad del caudillismo: al  primate  autoritario de la cultura. El caudillo cultural, quien representara subrepticiamente  la subjetividad del rearme, atraerá en circunstancias concretas más fuerzas renovadoras que la propia dinámica interna y abstracta de la cultura institucional. No serán  Casa de las Américas y las instituciones culturales las llamadas  atrae a sus fieles intelectuales, sino la representación de  la misma mediante un caudillo cultural que la representa.

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