El cielo y las palabras: poesía mántrica

Críticas y Reseñas

El poeta en actos


El esfuerzo de la creación, el sistema poético del mundo por ejemplo, trajo la oportunidad de zafarnos del determinismo aristotélico y la racionalización del lenguaje. Sin embargo, no fue así.  La fuerza destinada a la búsqueda de lo misterioso, lo innombrable y la poética del sentido, lamentablemente se estancó en sutiles proyecciones de imágenes, símbolos y metáforas comunes. El esfuerzo mismo, el deseo de construir el sistema poético, impuso la creación de vagas imágenes, todas al margen de la realidad.

El sistema alcanzó algunas vislumbres. Se aproximó a la metafísica poética (del por qué, no del cómo son las cosas, tal y como Gastón Bachelard  consideraba también la poética en los sistemas esféricos de la fenomenología). No pudo despejar la incógnita de la poesía. No logró establecer  diferencias entre la poesía en verso, filosófica y la poesía en actos. No alcanzó implantar la dinámica (la vida) del cambio de la poesía y la percepción  que señala más allá de las palabras. El sistema poético del mundo moría encerrado entre un sistema de  palabras.Sartre lo intuyó escribiendo una novela bajo el título Las palabras….

En The Destiny of the Mind, William S. Haas constató la notoria diferencia entre la forma poética del mundo occidental y la práctica poética de la poesía oriental. La poesía occidental se mueve dentro de los límites de la mente (relación del yo con los sentidos, devenida en tradición artística, romanticismo, naturalismo, impresionismo, simbolismo, modernismo, postmodernismo, metatranca, etcétera) y Oriente se vuelca hacia la totalidad práctica y espontánea de la vida. En Occidente copula la “evolución naturalista” de la poesía; en Oriente, la evolución espiritual. Occidente expresa lo trágico, la angustia, el vacío, la seriedad, el sinsentido de la vida; Oriente habla de la gracia, la salud, el despertar, la eternidad de la risa, la celebración y el sentido lúdico de la vida. Pero ambos serán modos ascéticos para el disciplinamiento del sujeto poético.

Occidente evoluciona intentando dar significado a la vida mediante las palabras, a partir de las experiencias imaginarias; cuando en sí mismas las palabras no contienen significados en si mismo, solo intentan llenar la brecha de la existencia mediante códigos. En Oriente la existencia cobra importancia en sí misma al margen de las palabras. Occidente penetra en las palabras mediante la recolección de imágenes; construye formas lingüísticas y justifica la racionalización del lenguaje poético. Oriente penetra en el corazón de  la existencia. Oriente no está, como Occidente, interesado en el desarrollo de la lingüística, sino en la revelación de la vida tal y como es.

Un poeta moderno de Oriente pero culturalmente occidentalizado, Sri Aurobindo, intentó entronizar en el modelo poético occidental con la visión poética oriental y produjo el poema más extenso de la era moderna. Savitri: una leyenda, un símbolo. Setecientas páginas que según Aurobindo se trata de la revelación, no de la imagen, no de la proyección de la mente. Llegó en forma de gracia. Alguien se la dictó. Aurobindo no supo hacer otra cosa que racionalizar la gracia. Occidente entró por el patio de la casa hasta sala del Oriente. El poema atraviesa por una dicotomía: tratándose de una revelación, las palabras no son las suficientemente poderosas como para ir más allá del propio significado lingüístico. La paradoja consiste en que, siendo un poema sobre la poesía en actos, en ella no discurre el impulso poético de la existencia. Poesía en verso más filosofía.

Aurobindo, un sistema, teóricamente fundamentado en The Future Poetry, no pasa de la constitución del sistema poético del mundo en virtud de la “revelación”.  El método de exposición que usara, también, Lezama en su poética de la imagen. ¡Qué extraño!, Aurobindo creía, por su parte, que el “modernismo” debía ceder paso a la poesía mántrica, a la poesía oceánica. Pero ambos quedaron, según sus perspectivas de la imagen y la revelación, encerrados en las palabras. El cielo y las palabras, una larga data de nuestro referente aglutinador.

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*