El canon de la literatura cubana de la diáspora: Cesar Raynel Aguilera (novela)

El poeta en actos

RUY, gigantesca obra narrativa de Cesar Raynel Aguilera, constituye la novela sui generis dentro del contexto de la literatura cubana sobre el socialismo real. Si en la literatura historiográfica no tenemos todavía una obra que avale la profundidad de la tesis de Juan Pérez de la Riva sobre cómo fue la conquista del espacio cubano, sobre todo del espacio habanero, en la literatura hasta la llegada de este libro no contábamos con una obra, para decirlo con una frase de Michel Foucault, heterópica de libertad.

Hasta donde alcanzo ver, después de leer la más de quinientas páginas,  tengo la sensación que Raynel con RUY no le interesa narrar sobre  el empuje del “discurso existencial” (des o contextualizar el discurso real predominante) ideo-político y social  como es tradicional, aburrido,  e intrascendente en la literatura cubana, sino pretende contar a lo storteller  de qué forma  burlar el cerco del espacio espiritual,  a tal punto de transformar en lo real los complejos  antiguos espacios conquistados por el discurso nacional: un hombre real, a propuesta de Ruy, no debería seguir construyendo “discursos” alternativos, sino diseñando espacios de libertad. Es decir, por encima de cualquier “discurso”, de cualquier cárcel psico-social, liberase y diseñar esferas en donde poder existir con libertad.

A diferencia de la Habana de Cabrera Infante, que se mantendrá inamovible y conquistada por el discurso tradicional, Ruy, por su parte, lucha y sale del espacio cautivo creando el espacio propio en virtud donde el discurso se convierte en su propio lenguaje y su propia libertad. A grandes rasgos, RUY puede leerse como metáfora de quienes vivieron e intentaron existir dentro del dominio espacial del discurso totalitario, creando nuevos espacios de libertad. Los espacios de RUY, los límites de la existencia, el estar ahí arrojado en el nuevo espacio, se expresan en lenguaje del mar, de barrio, de calle y de la esfera de un reloj Rolex. Cuando estas esferas y estos espacios vividos, al margen de los espacios controlados por el discurso totalitario se descubren, comienza un ponderado intento de conquistar otros, produciendo un sentimiento de inxilio (insilio). En este sentido, el inxilio no cuenta como creación, sí un espacio donde se puede existir imaginando el espacio arrebatado. Nostálgico y melancólico, la epojé del narrador se vuelve sobre el espacio amenazado, con la perspectiva futura de rescatarlo: de ahí el sentido del arte de narrar en RUY.

A lo largo de la historia del socialismo real cubano la lucha ha sido heterópica. Por el dominio y la conquista del espacio, del lugar donde existir por medio de la demagogia del discurso. Ruy es la novela de tipo hermenéutica que descubren las maniobras estrafalarias del régimen espacial y expone con sagacidad narrativa lo que en historiografía no han sido capaz de captar. Si en Cuba quedan espacios libres para existir, estarían ubicados en algunas partes cercanas al mar. Por alguna razón, eminentemente existencial, los lugares donde se producen las mayores confrontaciones con el discurso nacionalista serán en aquellos espacios habitables conectados a la cercanía con el mar. El mar produce la sensación del espacio interminable y creativo. En estos lugares se produce una compresión sobre la vida estupendamente narrada en la novela:   cómo funcionan las olas del mar, a la vista de RUY se desenvuelven las regularidades existenciales del espacio. Los espacios que Ruy construye en su imaginario desde la niñez hasta la adultez, constituyen heteropías a partir de la propia existencia respecto al otro, al amigo y al amor.

 

 

 

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