ÁNGEL VELÁZQUEZ versus DR. CALLEJAS

Críticas y Reseñas

Augusto Lemus

Ángel Velázquez, es pendenciero, no posee la estructura disciplinada que caracteriza a las mafias, ni la falsa fidelidad de las pandillas. Es, en cambio barriotero, gregario, comprometido. Entrega el vino, el pan y la sal, pero no el alma. Nos brinda, en el maná de su palabra, el trigo bienhechor de su sabiduría, con la amalgama de su acento ríspido. Es un buen hombre con malas pulgas, y esto es todo lo que diré de él.

El Dr. Callejas nos compele, nos impele, a la introspección y al desfogue. Suele apedrearnos con apotemas provocadores e hirsutos, obligándonos a acudir a todo el bagaje cultural que poseemos, y a poner en guardia toda nuestra sensibilidad en cada poro de la piel, para lograr ubicarnos en el cabal posicionamiento del tema planteado.

El complejo proceso de inserción al monoteísmo cristiano, en las religiones politeístas, en los gobiernos constituidos de Egipto, Grecia, Persia y Roma, y en la dispercidad de castas y clanes de la India, con todo el traumatismo beligerante que le conmocionaran, es tal vez el mejor ejemplo histórico de lo que pretende el Dr. Callejas, de aquellos que hemos pensado a Cuba.

Él nos pide, más bien nos exige, que tengamos presente, y bien aprendido, todo un bagaje cultural-histórico, para que analógicamente le Re-direccionemos a una concepción epistemológica diferente, de nuevo cuño.

Callejas no concede nada, nos reta, y nos contempla sonriente, esperando el resultado de su embiste, consumado además en una sintaxis torturada, en una iconoclastia irreverente, en el manejo de fuentes, de diversos signos, que no referencia, las que presume, asume, que debemos dominar.

EgoFitness. La forma de la voluntad de poder, Exudus, 2016, es un guiño cómplice, un divertimento, una tragicomedia musical, no en vano está dedicado a Freddie Mercury, escrita con rigurosos argumentos filosóficos. Tal pareciera la tesis de doctorado teosófico de Giovanni Boccaccio o Rabelais, o la imitación de ellos por ese gran humorista que ha sido John Kennedy Toole.

Permítanme explicarme, nada en este libro es improvisado o carente de firmeza conceptual, en sus once capítulos, en tres partes, se explaya un articulado discurso genealógico y lingüístico que pretende desmontar los presupuestos de la moral acética, moral negativa del egoísmo, a la vez que historiar, a partir del ‘Hombre Superior” de Nietzsche, el desarrollo compulsado de un humanismo que individualiza, pero no des colectiviza al ser gregario que suele ser el homo sapiens.

La tragedia está en que quienes más podrían beneficiarse de él, del texto, el vulgo (del latín vulgus, “conjunto de las personas que en cada materia no conocen más que la parte superficial”), no lo harán, alegando excesivo lenguaje “técnico” y aridez en la materia. La comedia está en que quienes por consanguinidad intelectual podrían hacerlo, en su típica actico de homúnculos, no lo harán alegando insuficiencia academicista, léase camisa de fuerza, o aparato ortopédico que mantiene la figura erecta e impide la actitud herética.

Ya sabemos que la maquinaria perversa del absurdo suele reclamar, airadamente, la sórdida transparencia del discurso lato, como condición indispensable de la catequesis, y nos acecha parricida, en el guateque monocorde oculto en el velorio clasicista, que dé común, resultan sus soliloquios bostezantes.

A Callejas no se le perdonan todas las fascinaciones y perplejidades de sus blasfemias erigidas en plegarias, como góticas catedrales, su rabia cristalina. Ha sido condenado al ominoso ostracismo, por la canalla letrada y por el vulgo populachero. El estigma, con que de modo reduccionista ha sido catalogada su obra, atribuyéndosele una condición falible, es justamente la mayor vergüenza de quienes al juzgarle muestran su ignorancia supina, cuando no, sus “fobias”; y sus ‘filias” a desvencijadas excrecencias doctrinales. El espectro de la obra callejita es justamente un lapsus mentís, en su dilación y calado, que rebela inexorablemente, el intento u crónico de asidero mediático que motiva a sus críticos, quienes rehúyen, más allá de los membretes adheridos, el compromiso de conocer lo que se pretende juzgan, pues o no leyeron o no entendieron.

En la ejecutoria del Dr. Calleja no encontraremos el anamorfismo del barroco, la discursividad metonímica, el esnobismo diletante, ni un discursar grabado por lastres didácticos. Si encontraremos en cambio un estudio sistemático y multidisciplinario, que es a mi ver, ha sido, el ensayo de la obra magna que Ángel Velázquez Callejas esta aún por entregarnos.

Yo Augusto.

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Palabras enviadas desde Las Vegas por Augusto Lemus y  leídas por Julio Benítez en la presentacion de Egofitness, forma de la voluntad de poder

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