Angel Velázquez por Augusto Lemus (entrevista)

Entrevistas

Por: ICCCD

Ángel Velázquez, Lic. y Dr. en Historia, presidente de la Convención de la Cubanidad, director del Instituto Cubano de Ciencias Culturales de la Diáspora (ICCCD) y Ediciones Exodus responde cuatro preguntas elaboradas por Augusto Lemus Martínez, poeta, historiador y archivista.

Augusto Lemus Martínez: Con una ejecutoria que abarca particularidades regionales como La hacienda ganadera: identidad cultural regional (1996), y de teorización histórica, de índole económica, como es el caso de El desarrollo del capitalismo en Cuba. (2004), o etnográficas tal como es Bayam: la religiosidad de la Cuba profunda (2005), así como las de corte más ensayístico El salto interior (2011) o El libro del poeta en actos (2012), el imprescindible acercamiento martiano, y la más reciente de pretensión filosófica Ego Fitness, entre otras que nos muestran una amplia gama de interese y perspectivas, nos preguntamos. ¿Ya en esa búsqueda ha encontrado Ángel Velázquez Callejas un tema del cual pretenda hacer su legado?

Ángel Velázquez Callejas: Nunca he pretendido dejar, a la postre, un legado. Me conformo con tener unos pocos lectores. El legado es demasiado pretencioso si lo miramos desde nuestra posición de autoría. Démoselo a la posteridad. En estos momentos me enfoco más sobre el futuro, pero desde una intervención investigativa a partir del pasado y el presente. Desde luego, me interesa, sobre todo, mirar (avizorar, diagnosticar, proponer) que legar. Todo lo que escribo lleva el matiz de un desvelamiento. Es una tontería pensar en términos de legado. Ahora bien, quien lea todo lo que es escrito (y no es poco) le será difícil encontrar, en la superficie, una problematización temática estandarizada. No soy propenso a un tema específico sino a varios porque considero que la investigación cultural progresa a partir de que la información, el dato y el hecho bien procesados sirven de sostén para elaborar temáticas (discursos y narrativas).  Desde mis primeros estudios socio-económicos hasta la actuar búsqueda de cómo se inserta el hombre en los espacios de convivencia, no he hecho otra cosa que tematizar problemas de estudios socio-culturales. El ejemplo vivo lo constituye Egofitness. Todo pareciera que se tratara de un texto terapéutico, alquímico, pero no lo es. He intentado tematizar en ese librito uno de los “hechos más extendido y duradero” y menos conocido hasta la actual historia de la espiritualidad: la cultura ascética. Pienso en los días de la paideia griega, una institución dedicada al puro entrenamiento, al arte de la educación y a la búsqueda de una forma, o para estar en forma. Como si fuera aquella buena lucha, que anunciara Tertuliano, cuando expresó: certum est quia imposibile.

ALM: Desde una nueva estimativa, descentrada pero no periférica, tu propones una relectura del pensamiento del periodo Republicano en Cuba, llama la atención la, justa pero desoída, reclamación tuya de aquilatar los aportes de Alberto Lamar Schweyer. ¿Crees que ha existido en Cuba, más allá de ejemplos puntuales o epígonales, un pensamiento de derecha, una vertebración estructurada de esa corriente?

AVC:  De haber existido la derecha política, en la dirección en que enfocas la pregunta, quizás el curso de la vida política después del 30 hubiese tomado otros derroteros. Por supuesto que no ha existido una vertebración instituida del pensamiento de derecha en Cuba. Por tradición cultural, ha sido muy difícil establecerse.  Cuando Alberto Lamar intenta proponer el estudio del pensamiento nietzscheano en el espíritu latino no recibe el apoyo de la masa intelectual. Una fuerte tradición del pensamiento patriótico independentista y nacionalista no se lo permite. Ahora bien, ¿en qué consiste el pensamiento de derecha? El propio Lamar no tenía bien claro cuales podían ser los postulados. Pero yo me atrevería afirmar que Lamar era entonces un nietzscheano de izquierda y un humanista de derecha. Es decir, un nietzscheano al margen del fascismo y un combatiente ideológico contra la democracia populista. Pero rápidamente su pensamiento fue objeto de crítica y confinado al estereotipo de sudo-biologismo con tintes racial darwinista. ¿Te imaginas? La izquierda y la socialdemocracia republicana había creado, sin proponerlo, su propia derecha como enigmático contrincante. Mas allá de esas escaramuzas políticas, no creo que haya existido una coherencia determinada de la cual se pudiese hablar de derecha cubana. Cierto, hubo reacciones de parte de grupos descontentos contra la izquierda y el patriotismo desenfrenado que, de tomarlas como elaboraciones concretas de pensamiento de derecha, son falsas. Puedo afirmar, sin embargo, que un espíritu de cierta oriundez se gestaba como en el caso del partido ABC entre 1931-1947, cuya filiación y contenido postulaba a través de su manifiesto una posición política contra la democracia populista en Cuba.

ALM: Hablando con un poeta nuestro, me decía que a Guantánamo se llega o se parte de él, pero no se pasa, esa condición de destino o partida y no de transito es otra de las características que se suman a las particularidades que denotan la “Guantanameritud”. Por nuestras tierras entro la conquista, con la espada, la fe católica, las primeras letras, y el inicio documentado de la historia. Por la región pasa el huso horario que marca la hora de Cuba. Posee la zona de mayores precipitaciones del país y la más desértica. Es el único lugar del archipiélago que padece una frontera, justo con el país más poderoso del mundo y que es además una porción del propio suelo guantanamero. Es el origen del complejo del son, en sus variantes, diferenciadas, pero integradoras, del changüí, el quiribá y el nengón. La Caridad de los Indios es el lugar en donde aún habitan, en su mayor grado de pureza posible, los descendientes de los aborígenes de Cuba. Es reservorio de especies endémicas de fauna y flora, y hogar de antiquísimas costumbres extinguidas en otras regiones del país, casa de la Tumba Francesa. Inspiración de la más internacional de las composiciones cubanas, la “Guantanamera”. Es la cuna de Boti, Zenaida Manfugás e Ivette Hernández, el solar de Mireya Robles, Belkis Cuza Malé, Octavio Armand, Ernesto Mestre, Gabriel García Márquez, el nuestro, no el otro, y Amir Valle, y de un larguísimo etc., que haría interminable la lista. Desde hace muchos años, desde que creé e inicie la teorización del concepto de la Guantanameritud he enfrentado, más que la crítica, la burla maliciosa. ¿Piensas que existe o es necesario un sentido de pertenencia localista para la realización de la identidad propia? ¿se puede sentir y proyectar la universalidad sin renunciar al solar augusto del nacimiento y crecimiento propio? ¿Qué opinión te merece el concepto de Guantanameritud, te sientes parte de él?

ARV: El problema con la universalidad constituye un fenómeno manido y traído desde el platonismo. Es una palabra que ha perdido el significado de origen. Hoy no somos universales sino globalizados. Al hombre le cuesta trabajo pensar en términos de dualidad. Al estar filtrado y escamoteado por el sentido metafísico de la globalidad, pierde de vista unas de las aseveraciones más importantes del pensamiento del siglo XX.  Heidegger dijo “el hombre es un ser para la cercanía”.  ¿Qué significa lo dicho? Que la existencia real del hombre la vive en un espacio concreto y determinado. Por mucha imaginación que tenga, el hombre vive primero dentro de una casa donde le es posible la cercanía a los objetos que conforma su existencia. Luego el hombre extiende un poco más la cercanía y construye las ciudades. Por eso en la época clásica los hombres llevaban el apellido de la ciudad de nacimiento. Tú deberías llamarte Augusto de Guantánamo. De ahí que los hombres construyan el imaginario del hábitat en relación a la cercanía. Y la cercanía se traduce en un concepto clave para interpretar el ser ahí, arrojado en un lugar. La búsqueda de la identidad local, zonal y regional constituye la única forma de existencia real humana, y las ciudades, como lugar de cercanía, las incubadoras protectoras e inmunitaria. Gastón Bachelard dijo en La poética del espacio: “la existencia es redonda”. ¿Redonda por qué? Todas las cercanías constituyen círculos. Mirando desde las alturas vas y descubres que el hombre se mueve dentro de círculos. Todas las ciudades son círculos para la protección de existencia. Y por supuesto, me siento parte del concepto Guantanameritud, nací en Guantánamo. Allí pasé mi infancia y buena parte de mi juventud.  Mi formación de barriotero y de guapo se la debo a esa cercanía que es Guantánamo.

ALM: Tres ilustres guantanameros se inscriben en las lides del pensamiento cubano, sus obras han trascendido el periodo Republicano de Cuba en su diáspora fecunda. El Dr. Jorge Castellanos Taquechel entre los pioneros en la historiografía marxista en la isla, el Dr. Ángel Aparicio Laurencio en las corrientes del Nacionalismo y el Dr. Fermín Peinado Espino desde la modernización del Pensamiento Católico han legado un cúmulo del saber lamentablemente preterido por académicos, cubanólogos e intelectuales. ¿Cómo ves la inserción de tu obra dentro de los círculos del canon?

AVC: Ya te dije, lo que he escrito no forma parte de un legado. Por lo tanto, no puede inscribirse dentro de un canon. Si llego a escribir una obra, nunca será canonizada. Me he limitado a una formación ecléctica precisamente para sortear todo tipo de estupidez canónica. Como en la mayoría de los casos que mencionas se nota el uso predominantemente del método positivista, siempre estoy pensando en superarlo. No dejo de reconocer la labor encomiable de erudición e investigación de un Jorge Castellano. Yo por mi parte estoy siempre investigando cuáles posibles serán las estructuras ocultas de los fenómenos históricos, en relación con las estructuras mentales de los individuos y la sociedad. En este sentido, me relaciono más con los postulados de la escuela de Annales, que le da mucha importancia al factor de la subjetividad y a la participación de esta en el tiempo. Por eso he llegado afirmar que la historia de un pueblo no se conoce a fondo si queda constreñida a la tendencia de hallar magnitudes de progreso en sus instituciones.

1 thought on “Angel Velázquez por Augusto Lemus (entrevista)

  1. Para iniciar el cerco a Velázquez Callejas he leído al menos un par de veces cada uno de sus libros, y emborronado cientos de notas al margen de ellos, sumado a nuestra conversaciones telefónicas diarias, comúnmente de alrededor de tres horas, y nuestra convivencia en mis frecuentes escaladas en la Casa del Ser (para algunos del Saber) por lo que estas preguntas podrían parecer superfluas, pero resulta que es notorio el contraste entre lo que responde (en blanco y negro) y lo que yo hubiera respondido por él si a mí me hubieran preguntado, por eso es tan relevante el rastro del testimonio escrito, sirva para ese fin esté desaguisado cuestionario.

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