Una mirada a los “Archivos Guantanameros”

Por Julio Benítez

Hace unos años mi amigo Augusto Lemus me comentaba que en un diccionario de autores locales lo habían catalogado de “archivero” por el simple hecho de denostarlo, de reducirlo a un lugar menor como intelectual. Claro que no se referían a él como el archivista que puede incluso considerarse un guardián del saber, una especie de técnico de la información que ya existió desde la época de las civilizaciones antiguas.

Armado del más increíble tesoro que representa conservar el legado de su tierra natal, ya desde joven, Manuel Augusto Lemus soñaba con armar un libro, especie de enciclopedia, diccionario o archivo general de todo lo que abarcara su Guantánamo. Cuando casi una década después visité su casa de Las Vegas observé admirado ese enorme grupo de fotos, periódicos y legajos de todo tipo referidos a su región original. Todavía retumban en mis oídos aquellos momentos exaltados adonde el autor de los Archivos Guantanameros, soñaba con demostrar que no era un simple archivero y que su trabajo iría por el camino de la investigación, el catálogo y la conformación de una serie de partes adonde se presentaría desde las letras, el periodismo, las artes, el deporte, incluso el gobierno. Su sueño de organizar esa compilación sin igual en la cultura cubana y acerca de una región específica comenzó a consolidarse tiempo después.

Ya tenemos los tomos correspondientes a los Archivos Guantanameros de literatura. En sus dos partes, con un total combinado de más de seiscientas páginas se nos ofrece el panorama de todos los que nacidos, aplatanados en la región del Alto Oriente cubano e incluso pasantes o amigos de los de aquellos lares contribuyeron a que hoy podamos disfrutar de una fuente de información invaluable tanto por su profundidad, así como por la diversidad.
No hay género olvidado. Todos los poetas que pudo él ofrecernos, los prosistas, los creadores de ficción están ahí. Incluso la información se enriquece con la presencia de figuras que se relacionaron con los intelectuales de Guantánamo y Baracoa. Se hacen mención de revistas, organizaciones culturales e incluso eventos tanto de la colonia, de la República como de los últimos sesenta años. No es un criterio elitista el que prima sino la compilación general adonde puede reconocerse a un excelso escritor hasta un aficionado de las letras.

Los Archivos no es una obra perfecta. No se deben mirar con ojos de cirujano. Tal vez la magnitud del empeño haya dejado alguna falta menor. Puede haber errores; pero no hay duda de que no existe en Cuba ningún tipo de obra como ésta, más específicamente sobre una región del país. Augusto trabajó solo con muy poca ayuda. No podemos esperar un texto completamente elaborado; su propio autor considera que en una posible segunda edición se podrían corregir erratas, añadir información, en fin, pulir esta obra que ya de por sí es gigante.

La Editorial Exodus, su editor Ángel Velázquez Callejas así como el diseño fino y original de Roger Castillejo ofrecen un material de alto nivel. La investigación cultural cubana recibe así con placer esta primera parte de los Archivos Guantanameros. Augusto Lemus cumple así su sueño de tanto tiempo. Ya no habrá la maledicencia que negó su esfuerzo. Ahora solo queda, para los interesados leer y saborear este trabajo intelectual sin par entre nosotros.

 

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