Un fantasma recorre la isla.

Por: Ángel Callejas

Para entender en profundidad qué cosa es el “castrismo” habrá que desconectarse de los modelos de interpretación al uso, y pasar a la hermenéutica de los sueños del fidelismo. En breves palabras, porque este enunciado constituye una abstracta referencia del contenido de un libro en preparación, que significados poseen los sueños que se suenan en el centro del poder en Cuba, en el líder y sus allegados, y que representan los sueños colectivos de un régimen, un colectivo y un país. Tomas Mann narra en la novela “Jesús y sus hermanos”, a partir de un modelo de interpretación, que significados tuvieron para los destinos del reino los sueños del emperador.

En el castrismo, los sueños del fidelismo registran tres variantes y tendencias según el tiempo y el soñador. Los “sueños nocturnos” del líder, aquellos que se desconectan de la conciencia cuando duerme; los “sueños diurnos”, los que representan las utopías políticas y revolucionarias, y los “sueños metafísicos” que suceden en cualquier horario del día y la noche, consciente e inconsciente donde se especula sobre la diferencia entre la vida y la muerte. Si el hermeneuta avezado logra interpretar los tres tipos de sueños como un sistema de sueños conocerá finalmente la realidad del castrismo.

El primer sueño, el nocturno, es apetecible a los freudianos.  El sueño de la neurosis edípica se haya lejos de tener contacto con la realidad por su carácter regresivo. Es por eso por lo que entre el fidelismo y el castrismo todavía existe una gran brecha por conectar. El sueño es tan irreal y fantástico como el que lo sueña. Por eso son anotados en libretas, diarios y son a veces comentados en entrevistas como aquellas notificaciones de en Fidel y la religión.

En el segundo sueño, donde se producen las imaginaciones utópicas y las ingenieras sociales y culturales, el fidelismo y el castrismo se acercan y se vuelven vecinos, ahora colindan a través de la división de una franja angosta. Pero el sueño todavía sigue siendo irreal y fantástico. La revolución, el socialismo y el comunismo constituyen sueños irreales, pero se pueden soñar perfectamente desde la subjetividad individual. Cada miembro de la sociedad cubana tiene el derecho a sus propios sueños utópicos y revolucionarios. Estos sueños se presentan en forma de novelas históricas, opiniones individuales y planes del partido.

En el tercer sueño, la preferencia de la vida antes y después de la muerte, el sueño entra en el núcleo onírico de la realidad, y es cuando se postulan el fidelismo y el castrismo en una unidad onírica conjunta, única.  Estos sueños se sueñan en la tumba y se transforman en aportaciones para el archivo colectivo y nacional. Al desaparecer el sueño de la utopía en el reino de la muerte, el sueño del soñador se representa como sueño colectivo. Es aquí la realidad del castrismo, un sueño colectivo y objetivo. La comunidad entera está determinada para soñar el mismo sueño y por eso es real y no fantástico, sino espectral. Es así como el fidelismo y el castrismo pernoctan dentro del totalitarismo por un mecanismo fantasmal. Muerta la utopía, un fantasma recorre la isla: el sueño del totalitarismo, o el sueño soñado por todos.

2 thoughts on “Un fantasma recorre la isla.

  1. Con el fantasma de Sandy a n en sus memorias, los pobladores de la zona m s pobre de la isla se preparaban el domingo para la llegada de Matthew, que seg n el pron stico impactar a la regi n con categor a 4.

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