Superhombre, supremacía: un mal entendido acerca de lo “superior”

por: El poeta en actos

Supremacía, reconocida como la noción mediante la cual se entiende la ideología del  movimiento fascista, xenófobo, racista y excluyente, no tiene que ver nada en absoluto con el significado superhombre de Nietzsche. Aun cuando los ideólogos de los movimientos permanentes socialdemócratas, después de la muerte del autor se Así hablo Zaratustra, extrajeran algunas consideraciones etimológicas, fueron  fallidas a partir del término superhombre. Confundieron arbitrariamente la visión artística de lo superior con la razón política e ideológica de lo supremo.  Quienes tengan la paciencia de leer detenidamente las páginas de Zaratustra de Nietzsche encontrarán con relativa facilidad una diferenciación notable:  superhombre, después de la muerte simbólica de Dios, representa una vivaz metáfora sobre el nacimiento democrático del  artista y el entrenador como género y forma de vida humana.

Nietzsche no llama superior a nada en el sentido racial y étnico, nada que tenga que ver con la historicidad. El autor de Aurora fija la atención en lo super dirigiéndose a la verticalidad de las relaciones humanas e  insistiendo en el valor, el rango y el rendimiento de la configuración y superación ascetológica de cada hombre. La palabra super (Über) en el alemán de la narrativa de Nietzsche no significaba superior a en el sentido histórico. El énfasis de la conjugación semántica de la palabra super-hombre expresaba una vinculación con  la verticalidad (anti-gravedad). Dicho esto, superhombre nietzscheano significaría, en rigor, que:  cada instante siguiente de la acción humana, en tanto forma y estilo, equilibrio y perfección, es superior a la anterior.

En el contexto en que Nietzsche escribe las intempestivas buscaba hacer de la orientación histórica, del discurso narrativo metafísico,  una metamorfosis para artista. El prefijo super en la lengua nietzscheana no avanza en dirección a la supremacía social del hombre sobre otro, sino enfatizando las posibilidades del ballet humano capaz de caminar y elevarse del suelo en puntilla de pie. Para lograr esto, lo super  supondría el asidero  del rigor, el  entrenamiento, el esfuerzo, la disciplina y el valor del sujeto-artista. Para demostrarlo, Nietzsche usó la metáfora del funámbulo y del cable tendido por encima del cual debía peligrosamente caminar. Cada paso para mostrar el equilibrio sobre la cuerda extendida debía ser superior al anterior.

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