Seis intempestivas eulógicas de Nietzsche para Cuba

Por: Dr. Callejas

¿Cómo cambiar el ritmo del lenguaje eulógico del discurso cubano? ¿Cómo desmitificar la glorificación del discurso patriótico, el encomio del lenguaje que mantiene hundido a Cuba en la acción del protagonismo redentor? Todo discurso, toda expresión, todo lenguaje hasta ahora conocido lleva el cuño de la honra para lograr el protagonismo individual y colectivo. El propio Nietzsche lo aceptaba como engrandecimiento protagónico a la hora direccionar el discurso hacia el cambio. Pero hasta ahora hemos glorificado la nueva noticia alrededor de un clásico contemporáneo. Los motivos a ciencia cierta no lo saben, pero es cierto que seguimos montados en los caballetes de la auto loa evangélica. Intentaré exponer en lo adelante, fraccionando la narrativa en este artículo en seis puntos. Las razones por las cuales es hora de prorrumpir en la palestra pública cubana con el lenguaje profético de Zaratustra son obvias: no se trata de desmitificar y desacralizar el lenguaje de la Buena Nueva, sino depurar el contenido revanchista.

Primero: Zaratustra no es un profeta cualquiera. No pertenece a la tradición de los profetas salvadores. ¿Cuál es la razón para Nietzsche al elegir la casi desconocida figura de Zaratustra, el vocero literario que tomó forma irreverente y maldita en su opus magnum?  ¿Por qué no Buda, Mahoma, Krishna, Jesús Cristo, etcétera? ¿Cómo y por qué Zaratustra entrar de repente en el programa neoevangelista nietzscheano? Para Nietzsche Zaratustra es el único profeta conocido de la historia que afirma la vida, celebra, sin interesarle para nada, el tema sobre la muerte. El Buda acepta el auto aniquilamiento (nirvana) como principio de liberación; Jesús Cristo se torna consciente de sí mismo durante el proceso agónico de la muerte y luego renace; Mahoma es devoto de la vida, pero partidario del significado del origen, la nada; Krishna es locuaz cuando afirma que la muerte no existe; muere el cuerpo, pero la conciencia vive en función de muchas reencarnaciones. Zaratustra, empero, es menos pretencioso: carga con el lenguaje conectado con el espacio donde puede vivir el hombre. La vida no solo es observada en el trascurrir del tiempo, sino, lo que es más importante, donde la existencia se mueve en el espacio. Zaratustra es un evangelista que trae la buena noticia para convivir en el espacio y concibe lo abierto, lo monstruoso, como poesía, como forma del lenguaje. Su afirmación radica en que el hombre nunca pretende la liberación, sino la forma del hacedor de espacios y horizontes de convivencias.

Segundo: El uso del término muerte introduce, por derivación, el tema de la salvación y la redención.  En cambio, la vida en sí misma introduce el tema del arte y el artista. Zaratustra comienza hablando de un evangelio para artistas, para funámbulos de la vida, para todos aquellos que van a exigir de sí mismo (superándose así mismo) el esfuerzo, la destreza y valor para caminar por la cuerda floja de la vida. Para Zaratustra la muerte no existe en tanto que el tiempo para meditar no aparece en la tensión de caminar por encima de la cuerda floja (de aquí saldrá el concepto de súper, encima, allá arriba). El equilibrista de la cuerda floja, el artista, se olvida hasta de sí mismo yerto en la tensión del peligro. El mensaje del Buda, Cristo, Mahoma, Krishna es, por el contrario, la meditación para salvar la mente inconsciente o del miedo a la muerte. Toda movilidad del profeta que practica la salvación, constituye la ascética del trascurrir por vericuetos del espacio cerrado y a la vez infinito de la mente. Zaratustra es, al contrario, para expresarlo en una morfología contemporánea, heideggeriano que se muestra ser ahí en el mundo, en lo inhóspito abriendo espacios, moviéndose a través de la cuerda floja.

Tercero. En este sentido, Zaratustra trae al mundo el lenguaje del narcisismo evangélico: has tu espacio y vive; has tu familia y sueña; has tus amigos y celebra. Desásete del espacio para crear resentimiento. Todas las revoluciones y contrarrevoluciones terminan creando espacios para resentidos. De ahí viene el orden moral, justiciero y libertario de la historia de Cuba: Ese sol del mundo moral. Todo lo que es digno de mejorar comienza con la inyección de ese veneno. Por eso en el evangelismo nietzscheano tiene el objetivo de afirma la vida, no destruirla. El espacio es una tendencia a la cercanía, no a la lejanía, no al más allá. La idea de hacer espacios concretos es la metáfora centrar del evangelismo nietzscheano: lo más cercano a ti.

Tercero: dicho esto, podemos entender con facilidad los motivos de la pobre recesión de la obra de Nietzsche en la tradición del pensamiento intelectual cubano. Como tendencia esencial a la lejanía, pensar Cuba se ha movido desde siempre a través del lenguaje evangélico cristiano, propugnando el dolor y la conciencia del tiempo. La nacionalidad primero y la nación después, serian objetos del conocimiento salvífico, de la metafísica de la redención. Todo en cuanto a espacios inaugurados conscientemente se abren hacia la política y tratan de “liberal” Cuba; de ahí el mesías, el jefe, el guía, el dictador. Primero fue la colonia dominada por colonialismo español, después la República bajo la intolerancia de los gobiernos de turnos y ahora el totalitarismo castrista. ¿Qué pasará en el futuro de proseguir la metafísica de la redención? No habrá salvación. La libertad no puede ser salvada. La libertad es un concepto erróneo desde la mira de la salvación. Zaratustra es partidario de no liberar políticas, sino glorificar el lenguaje en función de irradiar nuevas fuentes de energías eulógicas. Martí genio en este sentido porque supo adjudicarse, sustituyendo a los evangelistas originales, una parte de la fuente apostólica con el fin de acreditar a sus ambiciones políticas. Martí, sin duda, cree en la alabanza del discurso apostólico, en el lenguaje eulógico para ganar adeptos.

Cuarto: “Patria o muerte”, frase escatológica, timonera de la eulogía cubana. Cultiva el positivismo y el marxismo en Cuba.  Accionistas del prestigio glorificado.  Un estudio de parte del historiador Delio Orozco, Jesús de Nazaret: paradigma ético de José Martí, arroja matemáticamente material para percatase de la cantidad de veces que el apóstol de Cuba cita al nombre Jesús como Cristo, Salvador, Mesías, Redentor a lo largo de su obra escrita. Aquí subyace la práctica clásica del objeto de alabanza para glorificarse así mismo. Es lo que da unidad secretamente al espíritu de la revolución. Cuba no conoce a los evangelistas, pero conoce al clásico, al apóstol de la independencia. Martí sustituye la leyenda del hombre que muere en la cruz por el trabajo poético. Ahora el poeta sustituye a la poesía, y donde había imagen, mito, leyenda, ahora hay realidad. Algún estudioso se ha dado de bruce con este hecho, empíricamente demostrable, en que Martí creó para sí mismo las condiciones para auto titularse apóstol, pero no ha encontrado la forma subyacente de la eulogía martiana: purificar el evangelio, reducirlo a pura poesía, acarrear de las manos de nuevas fuentes de energías morales. Para constatar semejante afirmación invito a leer el ensayo Prologo al poema del Niágara de Pérez Bonald, que Martí escribiera para un periódico norteamericano en 1882.

Quinto: Narcisismo de Dios, patria y nacionalidad. Alabanza mediante al lenguaje eulógico. Martí busca en Cristo un objeto eulógico para garantizar un banco de energías morales y éticas. Ser creíble frente al proyecto de nación. Y eso fue lo que sucedió y sucede hasta hoy en Cuba: hay una proclividad a la alabanza mediante el lenguaje para crear fuente de credibilidad y protagonismo. El proyecto que trataba de Inaugurar Alberto Lamar en la década de 1920, con La palabra de Zaratustra, fue interrumpido por su muerte en 1940. No era un proyecto político lo que se aprestaba a desarrollar más adelante, sino intentar desconectar el lenguaje glorificado del martianismo y entronizar la fuerza eulógica sobre un nuevo tratado lingüístico narcisista: el superhombre en Cuba.  Enrique J. Varona, Ramiro Guerra, Fernando Ortiz, Jorge Mañach, Lezama Lima, Alejo Carpentier, Juan Marinello, para mencionar a los más importantes intelectuales de la época, a pesar de sus diferencias políticas y literarias, tenían algo en común: todos estaban aupados en el fondo por el lenguaje eulógico martiano. Todos se batían en la arena intelectual para demostrar subrepticia e indirectamente quién era el mejor exponente del lenguaje de la redención, hasta que llego el comandante y se robó el salón. Ninguno se atrevió a reescribir el evangelio, mejorarlo, resumirlo. Escribieron novelas como Paradiso y El reino de este mundo, Los pasos perdidos, ensayos Martí, el apóstol y las muchas investigaciones folclóricas.

Sexto: ¿Cabe entonces preguntar finalmente en qué consiste el superhombre nietzscheano y qué vinculación puede tener con la realidad cubana actual? La ofrenda del lenguaje eulógico debe ser trasmitido una y mil veces bajo el liderazgo del patrocinio del superhombre. Cuando Martí hace la ofrenda se convierte en el patrocinado absoluto. Más nadie puede ser un patrocinador de la buena noticia, sino el vehículo en movimientos. De ahí la disputa por el trasbordador de la ofrenda. En término económico, el superhombre sigue ausente porque el patrocinador de la fuente moral continúa en el pasado lejano. De modo que toda acción del lenguaje eulógico en la actualidad cubana sigue presidida por la moral de la redención y no por el rendimiento y el esfuerzo para subvertir la ganancia en contra del antiguo régimen eulógico. De lo que se trata, siguiendo a Nietzsche, es cada cual se convierta en patronazgo de buenas noticias y al mismo tiempo produzca nuevos patrocinadores con cuestas más altas. Con la acción habitual, determinada por el intento de liberación y redención, nos va comprometiendo con el patrocinador a la antigua, fuera de moda, y no con nuestras posibilidades. Queda por explicar un poco más por qué razón Zaratustra afirma la vida y la celebra, todavía es necesario la ofrenda de un lenguaje neo evangélico.

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