¿Se dopan los intelectuales?

Dr. Callejas

¨porque te has repetido a cada instante / los míseros caminos de la suerte /

buscan el sopor de las formas huidizas / para hallarte a ti misma en tu disfraz /

escondida como el estro que pare los eclipses¨

María Eugenia Caseiro/Conversación frente al espejo

 

Se ha puesto de moda la buena ingesta de la llamada Hormona de Crecimiento Humano (HGH) que eleve poderosamente los niveles de rendimiento intelectual. Se comenta que muchos intelectuales, aquellos que han logrado desarrollar obra reconocida y admirada internacionalmente, reciben terapias con el misterioso producto. En el mundillo cultural comienza a hablarse en términos de “doping intelectual”.

Por ejemplo, o se sospecha que la versatilidad creativa de Frank Kafka fue entrenada y disciplinada con el uso indiscriminado de somatropina.  Debido a que la capacidad creativa no respondía a la naturaleza primigenia, Kafka honesto pidió al morir que se destruyeran los manuscritos literarios. Nietzsche otro “genio” que se “tocó” con el fabuloso y mágico gen de crecimiento acrecentó el coeficiente de inteligencia hasta producir la ensayística de la nueva buena. En el prólogo de Así habla Zarathustra, escribió estar consciente de que muy pocos lectores entenderían su mensaje. En esa misma dirección, la tradición ejemplar de autores austro-alemanes, como Robert Musil, Thomas Mann, Hermann Broch y Heidegger, estuvieron implicados en el uso del medicamento. Solo que en aquellos tiempos no se contaba con cuerpos e instituciones antidoping, como existen ahora.

Todo ello parce indicar que las grandes obras literarias se forjaron bajo el humo de agentes antinaturales. El caso más reciente fue detectado en un autor que pudo escribir, en el término de dos semanas, más de quinientas páginas, novela norteamericana convertida en un éxito de ventas. Igual que para el deporte, las autoridades que registran los derechos de autor comienza la ardua pesquisa en función de saber hasta qué punto el HGH se considera doping intelectual. Existe al respecto la desconfianza en el ámbito de los escritores y creadores, pues algunos se benefician de síntesis de proteínas para obtener síntesis de ideas.

El género literario entredicho es la cuentística. Se sospecha que narradores de cuentos consumen la mayor parte del doping.  Un caso se produjo hace varios meses en Miami: emprendedor del genero del realismo mágico y lo real maravilloso, dio positivo de HGH.

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