Sobre el relato de la Virgen de la Caridad del Cobre

Por: Ángel Velázquez Callejas

He escrito que la historia de la Virgen de la Caridad va relacionada a los orígenes del movimiento poblacional en el siglo XVI, cuya ruta migratoria iba conquistando el espacio agrario entre el antiguo territorio de Bayamo y lo que fue después en el siglo XVII el hato de Holguín expandiéndose hasta llegar a las proximidades de la Bahía de Nipe. Durante esa ruta, que pudo durar casi un siglo, evolucionó el mito y se transfiguró en leyenda.

Si hoy conocemos a la Virgen de la Caridad cubana como oriunda del pueblo del Cobre, no es descabellada la hipótesis de un origen más profundo y antiguo. La investigación histórica hasta el momento no puede dar pruebas de si hubo un origen proto-mariano procedente de otras regiones. Según el relato de Juan Moreno la imagen apareció entre 1612-1613. En un libro habanero, pero que deja pistas para indagar en la formación de la expansión agraria de Cuba, texto escrito por Julio Le Riverend, Problemas de la formación agraria de Cuba (siglo XVI-XVII), no cabe duda que la expansión y conquista del espacio oriental se produjo a partir de la dirección sur hacia el espacio norte de los territorios tuneros y holguineros.

Que la imagen de la Virgen de la Caridad fuese constatada por vez primer en áreas cercanas a la Bahía de Nipe, en la circunscripción del hato Barajagua no prueba sobre el origen último. Nunca antes se ha dicho que la formación del culto mariano pudiera ocultar una procedencia antinatural a la religiosidad del pueblo cubano. En mi libro El mito Bayam ofrezco la hipótesis que solo las investigaciones ulteriores podrán comprobar: el culto mariano a la virgen sustituyó, a fuerzas de la conquista española en Cuba, la advocación natural de la religiosidad en el nacimiento de la poesía. Entre los indígenas del área del Guacanayabo había cuajado de antes el culto a Bayam, una especie de leyenda taina. No obstante, en la imagen de la Virgen Caridad del Cobre no se puede ocultar rasgos proto-escénicos de aquella leyenda, la cual tuvo más presencias mistéricas en los designios de la primera guerra de independencia en Cuba.

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