¿Poeta artista? ¿Poeta del hambre?

El poeta en actos

¨Estas fueron sus últimas palabras, pero todavía, en sus ojos quebrados,
mostrábase la firme convicción, aunque ya no orgullosa, de que seguiría ayunando¨.
Frank Kafka: El artista del hambre

 

El fitness significa, literalmente, actitud. Todo parece indicar que la palabra tiene origen en el régimen de la paideia griega,  lugar  donde los padres entregaban  los hijos para ser entrenados y disciplinados en virtud de los buenos hábitos en la  filosofía, arte y la poesía, cuyo fin alcanzarían la diferencia ética. Cuando el niño alcanzaba la meta, incorporando el resultado  los hábitos al alma, se  consideraban listos, en forma. En forma para convivir bajo el mandato de los dioses.

La diferencia ética contribuyó desde entonces a matizar el hecho más abarcador de la historia del espíritu: ascetismo, entrenamiento y disciplina. Formas de vida con diferentes ropajes con las que  topamos en nuestros días Escuelas, universidades, centros de formación espiritual, serán en lo sucesivo paideias modernas. La cuestión de la historia se basa en la actitud ética del fitness para entrenar al otro. ¿Cuáles son los cambios que se operan bajo esta dominación del entrenamiento?

Aparecen los incrédulos respecto a la diferenciación ética. Los poetas del Medioevo hasta la entrada de la modernidad formaban una potencia humana de diferenciación. Pero un nuevo fenómeno a la postre se fue imponiendo: la gentes comenzaron a interesarse menos por dominar al prójimo y se inclinaron sobre el fitness de sí mismo. Fue apareciendo el tipo de atleta que auto-disciplinando y auto-medicando hábitos se convirtió en artista.

Si en la paideia el niño era instruido en la buena poseía, ahora el entrenador comienza a perder razón en los nuevos centros de entrenamientos. Los entrenadores, maestros, talleres, pierden validez instrumental, aun cuando poseen poderes simbólicos. El nuevo fitness tiene la mirada puesta en su propio potencial. No pasa por el discurso de la estructura del lenguaje del entrenador, sino por la propia “verticalidad existencial”.

El poeta fitness expresará las vivencias y experiencias in sito, sin importar mucho el lenguaje escrito. La poesía escrita será clara y sencilla, porque lo decisivo ahora será la atmósfera poética de acuerdo a los hábitos disciplinares de la formación individual en la conciencia humana. Este hecho  del espíritu provoca la ruptura con el pasado discursivo de la paideia entrenadora antigua.

Debido a la consideración del arraigo de hábitos disciplinares en los atletas en la paideia antigua, se crea la virtud como discurso: la poesía formadora. En otras palabras, el discurso crea virtud y, por ende, poder y diferenciación ética respecto al otro. Quien pudiera elaborar el discurso alcanzaba la diferenciación ética sobre los demás.

Donde opera el discurso y se activa como virtud, opera la horizontalidad imaginativa en  progresión según  los hábitos disciplinares. La poesía, el trabajo del poeta hasta entonces, depende de los hábitos disciplinares, de la paideia antigua y moderna. Por eso la distinción de un poeta sigue estando en la formación de la estructura discursiva del lenguaje escrito.

Si miramos en los movimientos de vanguardia poética, veremos la praxis todavía del discurso de la formación y los hábitos disciplinares: poeta del hambre. Ganaría el mejor exponente lógico. Hasta hace poco, la historia social y cultural evolucionaba a través de formas de discursos orales y escritos. ¿Cómo fue que la vanguardia poética modernista pudo establecerse por encima del romanticismo poético? Las vanguardias disciplinaron las escrituras.

El mandato de Nietzsche, Dios ha muerto, el hombre es libre, constituye la expresión poética del augurio del poeta en la verticalidad: el poeta artista y el poeta del hambre. Desde ahora al poeta le quedan dos caminos: regresa al pasado a través del discurso y los hábitos disciplinares sobre la re-formación, o va hacia adelante imaginando el espacio de la vida en forma vertical. Como el artista del hambre de Kafka: no tiene otra salida que las ingestas de nuevas disciplinas y hábitos en forma bajo el mandato del lobo y el tigre. Cuando el poeta cubano José María Heredia decide escribir y publicar en 1831 Lecciones de historia universal para educar a la juventud latinoamericana se proponía un ensayo filosófico para crear  diferenciación ética. Los versos del cantor del Niágara quedaban en la retaguardia saciando el hambre del disciplinamiento histórico.  Así comenzaba la historia espiritual del poeta del hambre.

 

 

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