“No hay contradicción en decir que sí hay ciencias de la cultura”, afirma Julio Benítez

En los días que corren, se hace más efectiva la opinión de que el trabajo de la ciencia es cada vez más prominente en los medios digitales. Particularmente, los pasos se concretan en dirección a las humanidades, donde las ciencias sociales y culturales juegan un rol importante. Sabemos que la cultura nunca ha estado desligada del pensamiento y la ciencia y que, en este sentido, existe un poderoso banco de información que da cuenta de siglos de trabajo. Sin embargo, queda mucho por recorrer, sobre todo porque en la actualidad se examinan proyectos de investigaciones sobre la cultura atendiendo a enfoques multidisciplinarios.

A la siguiente entrevista del Instituto Cubano de Ciencias Culturales de las Diáspora (ICCCD) respondió gentilmente Julio Benítez (JB), Poeta, narrador, investigador y crítico.

 

ICCCD. En su opinión, ¿existen las ciencias culturales? ¿Que relaciones guardan con el panorama de la cultura cubana?

JB. Por supuesto que existen las ciencias culturales. Es un debate que madura en el siglo XX y hoy en día no se parte solo de un enfoque marxista, existencialista, estructuralista, fenomenológico o de las variantes iniciadas por Freud y otros que pretendieron explicar las raíces de un hecho complejo. La ciencia abarca el estudio de fenómenos, sus leyes y patrones. La cultura en su dimensión multilateral tiene aristas que no siguen leyes, por el hecho de que es única. Pero hay reglas generales que nos las explican la historia, la sociología y esos tantos nombres que tienen las ciencias humanísticas en general. No hay contradicción en decir que sí hay ciencias de la cultura y a la vez que el producto cultural debe estudiarse como algo único. En la cultura cubana se buscó explicar desde basamentos sociológicos o positivistas en el siglo XIX y el XX. Pese al detrimento de la opinión hay intentos por explicar nuestra cultura pasando por Saco, Varona y por supuesto Fernando Ortiz. Hubo limitaciones, pero intentos como los de Cintio Vitier pero buscando entre los nuevos estudiosos encontraremos respuestas conexiones entre la o las ciencias de la cultura y la especificidad cubana. Hoy hay un concepto más claro de las ciencias culturológicas. Existen licenciaturas, maestrías y doctorados. ¿Por qué no buscar las relaciones con lo que algunos llaman lo cubano en la cultura?

ICCCD. ¿Qué nivel y grado les consideraría a estas ciencias en el marco del quehacer de la investigación cultural cubana?

JB. Yo no tengo una idea concreta acerca del nivel de la investigación cultural cubana dentro de la isla. Hace un tiempo trabajé en este campo y se aplicaban entonces instrumentos tales como las encuestas, la investigación, las estadísticas y los estudios con instrumentos bastante avanzados para la media internacional con el objetivo de llegar a conclusiones sobre los fenómenos aludidos. Había una cierta influencia de corrientes marxistas, de Gramsci, pero también de estructuralismo, semiótica y semántica del arte y la cultura. ¿Cuáles caminos ha seguido en la Isla? Me imagino que a través de los organismos, universidades y estudiosos se ha continuado. Pero la mayor limitación ayer y probablemente hoy tiene que ver con el excesivo énfasis en la ideología porque esta puede distorsionar los resultados que debían ser puramente científicos.

ICCCD. ¿Pueden las ciencias culturales tener relaciones de trabajo con la creación artística y literaria?

JB. Claro que puede haber relación. Solo que la creación artística y literaria rompe muchas veces las reglas, lo sistémico por su carácter especial y único. Ahora, un creador que se respete generalmente está al tanto de lo que ocurre y ahí puede encontrar un punto de apoyo, en la investigación. Y por otro lado las ciencias culturales con sus instrumentos tienen que encontrar los puntos de coincidencias, las leyes que rigen la creación. Solo estudiando la creación puede llegarse a una interrelación y a un conocimiento del fenómeno.

ICCCD. ¿Cuál es su campo de investigación y cómo definirías las tareas de un investigador de la cultura?

JB. Tal vez por haber ejercido docente en centros de educación superior y trabajar como especialista de proyectos en el sistema de Casas de Culturas, así como incursionar en la crítica no siempre impresionista sino con apoyo de la lingüística y ramas como la semiótica, la semántica y la vieja preceptiva hoy devenida ciencia de los estudios literarios podría de alguna manera referirme a las tareas que un investigador de la cultura debe llevar a cabo. La investigación de un hecho, las interrelaciones con otras disciplinas como la historia, la sociología, la filosofía y otros tantos campos que deben conectarse con el uso de instrumentos válidos de cuantificación, la estadística y la conexión de fenómenos para llegar a conclusiones puede ser la labor de un especialista o investigador. No es solo cuantificar, comparar, estudiar lo último sobre estos fenómenos sino también definir el objeto de estudio y lo que de este se desprende.

ICCCD. Para usted, cuáles serían los puntos débiles y fuerte de las actuales ciencias culturales en Cuba.

JB. Me parece haber respondido parte de esta pregunta anteriormente, pero si yo fuera a definir puntos fuertes diría que el trabajo de campo, el uso de instrumentos que permiten llegar a conclusiones y su interrelación con los especialistas. A pesar de que he perdido conexión con la isla más reciente estoy seguro que el abuso de la ideología, la falta de información son elementos que lastran el posible resultado de acuerdo con las tendencias más contemporáneas.

 

ICCCD. ¿Cómo evaluaría el futuro de las investigaciones sobre la cultura en la diáspora?

JB. Hay en este punto mucho por recorrer. Aquí como en Cuba hay tendencia a poner el factor ideológico individual por encima de la objetividad científica, aunque hay notables excepciones. Todos sabemos que hay autores importantes como Rafael Rojas, Juan Carlos Benemelis y usted Dr. Callejas quienes han abordado estos fenómenos, así como también varios académicos, pero creo que la diáspora es algo más complejo. No es solo buscar el objeto de estudio que de por sí puede ser disperso sino desentrañar lo que se ha hecho fuera de la isla como continuación, como conexión e incluso como algo nuevo dadas las condiciones más libres adonde se desarrolla la creación cultural. De este lado si bien parecemos alejarnos de la cultura cubana en realidad estamos tan apegados a ella que incluso lo creado en el exterior tiene el sello de esa Isla, aunque como ya dije la información y la facilidad o no para crear le brindan un sello más especial.

ICCCD. ¿Otras consideraciones que quisieras abordar?

JB. 1. Debemos informarnos más sobre estos estudios desde una posición científica.

2. Divulgar la obra de creadores de la diáspora y su conexión con la Isla

3. Se necesitan más órganos de divulgación, publicaciones, premios y simposios adonde se intercambien ideas para consolidar y divulgar estos elementos como ciencia.

 

 

 

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