¿Marxismo cultural?

Por: Dr. Callejas

“¿Ensanchar el arte? No, más bien ve con el arte a tu angostura más propia. Y libérate”.

Paul Celan, El meridiano

Lo que yo tendría que decir sobre el llamado Marxismo cultural es muy simple: no hay una contrapartida real al mismo porque el instinto que lo engendró prevalece y subyace en la forma de pensar de la oposición.  Empíricamente está demostrado que el marxismo cultural sigue haciendo hincapié en la supeditación de la super-estructura a la base económica, ahora transferida a la “base cultural”. El “sujeto proletario” se ve desplazado de la arena publica por el “sujeto cultural”.

Hoy en día a nadie se le ocurriría considerase así mismo un alma, con la única propiedad de la dependencia a las fuerzas productivas in abstract. Hoy se prefiere sazonar el condumio de la fuerza y depender del glamour que genera la magia de la cultura. En este sentido sería más romántico y extático soltar las cadenas de la cultura que la del proletariado. Pero esta es una aberración del análisis y de cómo la impostura marxistoide se convirtió en plausibilidad. No hay nada particular y nuevo en ello. Nietzsche lo resume en sus días anti-marxistas, por encima de 6 mil pies de altura, contraatacando con la escritura de guerrilla: “la libertad del arte radica en no ser dominante”.

Lo dominante aquí se produce por un olvido en los comienzos  que da pie al uso de la racionalidad del poder y la sumisión. Es cuando comienza en la mitad del tempo bio-físico humano a desarrollarse el espíritu de la teoría crítica y la historia universal, sobre las cuales todos vamos inconscientemente a perpetuar la  nigromancia en los annales de la vida dominada por diferentes modos actio in distans. Gramsci no estaba errado cuando se dio cuenta y guardó silencio ante la naturaleza del olvido del nacimiento de la teoría. Sabía que la teoría no nace de los adultos, sí de los infantes. Al no tener una idea clara del nacimiento,  el marxismo cultural  aparece  ad hoc como la ideología para adultos, incluso para personas que oponiéndose a ella no iban hallar la mayéutica de la vida ideologizante. No iban a rasgar el velo de la estulticia. Lo que le interesa de fondo al marxismo cultural no es la idealización de la ideología  como previó Nietzsche por medio de la ascetología cultural (cosa que sucede por añadidura),  sino  eliminar ante la vista de los adultos, de los que antes y después  debatirán sobre ese espantajo, la curiosidad por la existencia y el cuidado de sí.

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Nota: aquí se resumen las ideas centrales de un trabajo mas extenso pronto a publicar

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