Los naipes en el espejo o el conflicto de una época

Julio Benítez

Al comentar un texto, generalmente el ojo crítico se sumerge en él para exponer su punto de vista. Por eso, debe en mi opinión, apartarse de su credo político para de alguna manera ser imparcial. Eso lo aprendí al realizar mi trabajo para la Revista Literaria Hispanoamericana de Los Ángeles. Por mis manos pasaron libros de ex guerrilleros, de furibundos defensores de posiciones bien de derecha o de izquierda. Para mí, lo más importante es lo que una obra aporta no los puntos débiles o las lealtades del autor.

Pienso en Los naipes en el espejo de Armando de Armas y me complace la inteligencia discursiva de su autor quien es suficientemente conocido en el ámbito académico norteamericano y especialmente en la ciudad de Miami adonde se mueve con soltura en los múltiples programas de debates que ofrecen los medios por estos lares. ¿Qué podía yo esperar de quien es visto como una especie de ideólogo de la derecha cubano-americana, un propagandista de las ideas republicanas y un preciso discrepante del proceso cubano? Los prejuicios que reniegan de los otros como si en el mundo no hubiera pensadores inteligentes con ideas diferentes a las nuestras fue el primer obstáculo a vencer.

Cayó en mis manos, luego de adquirirlo en el V Festival Vista. El libro fue autografiado por su autor quien personalmente me pareció mucho menos arrogante que alguna que otra aparición en televisión. Los mitos o los prejuicios se desbaratan en los pequeños detalles, diría alguien con mente abierta. Pensé que estaba frente a un panfleto republicano, dados los elogios y la participación de otros miembros de la comunidad cubana en el evento señalado. No era esta la primera edición, sino más bien una ampliada que Neo Club Press ofreció al público en este año 2016, año de elecciones.  La sorpresa, por desconocimiento de causa, me llevó a valorar este libro que pude leer de una tirada.

Generalmente, rechazo las obras que no me aportan nada interesante o que puedan contradecir mis principios morales o de fe. Las leo únicamente para conocer más que para apreciar; pero el ensayo en cuestión fue mucho más que eso para mí. A fin de cuentas, su autor y el que escribe estas líneas somos dos entre muchos que renegamos del gobierno cubano y sus abusos, aunque desde ópticas diferentes.

En primer lugar, Armando de Armas desinfla mitos que subsisten en la política norteamericana. Aclara como la agrupación defensora de los derechos civiles fue el partido Republicano, desde sus orígenes con Lincoln a la cabeza.  También describe con hechos concretos y gracia expositiva los momentos en que la misma representó la fuerza de los más humildes y vulnerables, así como nos explica el giro que se da en la época de los presidentes Kennedy y Johnson cuando se vira la tortilla para utilizar una expresión más sencilla. Es decir, que lo que fue Demócrata como fuerza conservadora se metamorfosea en el partido de los derechos civiles y las minorías, aunque sea solo por conveniencia, dice él. Y, por otro lado, los republicanos van perdiendo esa conexión con su pasado progresista. El partido que defendió los derechos del negro, que respetó en más de una ocasión al emigrante desamparado se tornó en la fuente del más inmovible conservadurismo. Así mismo nos podemos apreciar que cuenta con la simpatía del autor. Eso es la pura verdad y los hechos pueden ser corroborados por estudiosos de la historia norteamericana y su evolución desde el siglo XIX hasta nuestros días.

En segundo lugar, este autor logra calar en los conflictos de nuestro tiempo, en el movimiento de las ideas y las frustraciones de una parte del pueblo norteamericano. Él parte como buen conocedor de la historia, desde la fundación de la nación americana como proyecto de trasplantación euro-cultural en el nuevo mundo hasta la decadencia o torpedeo de las bases de la cultura occidental. Se basa en detalles específicos, en acotaciones claras de lo que aquí ha ocurrido. Para él, este país surgido de la gran emigración europea, así como de las definiciones de su constitución y su independencia adonde el individuo estuvo primero y fue el centro de su fundación.

Pero, debemos agregar que Armando de Armas no solo toma de algún modo partido por la defensa de los valores tradicionales del mundo occidental, sino que incluso ataca a las debilidades de la democracia moderna y los malos hábitos de lo políticamente correcto.  No tengo que aprobar su referencia a un mundo dictado por un autócrata o un soberano como salvador, pero es su opinión que se apoya en más de un pensador contemporáneo que comparte también esa idea.

Yo diría que el mérito más grande de este libro es precisamente como devela una realidad que comparta uno o no estamos viviendo en la patria de Washington y también en la vieja Europa. La democracia, los derechos humanos parecen estar en crisis y para contrarrestar esos pilares de nuestras sociedades está apareciendo el populista que puede ser de izquierda o de derecha como si los pueblos necesitaran de una mano dura para mantener el orden del sistema. Y él lo describe bien, aunque personalmente no me parezca lo más conveniente.

Entonces, ahí está lo más logrado de este libro que parece un tratado abreviado de nuestro momento actual, de este tiempo turbulento adonde muchos valores parecen derrumbarse y gana espacio el otro o los otros con lo multicultural y lo políticamente correcto. Ese adentrarse en nuestra época y sus conflictos es para mí lo más valioso y significativo y que dejo al posible lector para su confirmación sin abundancia de citas que pudieran aburrir o espantar al hombre sencillo o educado que pueda ir tras el mesías, para soñando alcanzar un poco de felicidad.

Referencias como El hombre sin atributos matizan los razonamientos de Armando de Armas, complaciendo así a los tantos amantes de la gloria alemana de la cultura. En esa novela incompleta señalada por muchos como una obra significativa se define al individuo sumergido en la nada de la existencia, prototipo de las democracias modernas según el autor y a su vez germen de los males que vivimos en nuestro tiempo aun cuando se comenzó a escribir cerca de un siglo atrás.

No podía dejar de mencionar como Armando de Armas devela también ciertos estereotipos salidos de la historia americana y nos ubica en el fundador del partido demócrata: Andrew Jackson y también su comparación intencionada de los pudientes pertenecientes a los dos partidos importantes de los Estados Unidos. Pienso que se le va la mano en su propaganda contra los demócratas. Recordemos que él es un conservador convencido y por ello se va perdiendo la objetividad al sumar detalles sobre personalidades demasiado recientes como para ser tomadas en cuenta, dadas las pretensiones de su libro. Para mí, ese ataque a Obama o Hillary y de algún modo al propio Trump por ser como el caudillo capaz de recuperar la grandeza de la América blanca, con los peligros que él conlleva, claro mirado desde un punto de vista contrario.

Armando de Armas ha escrito un documento de incalculable valor para entender el conflicto de Occidente. No tiene uno que coincidir con él en todos sus planteamientos. Gana al lector porque lo hace con garbo en el lenguaje y sin muchas complicaciones semánticas, aunque sí con acertadas definiciones. Limpiando el libro de elementos propagandísticos contra sus contrarios que lo sitúa al borde del panfleto o simplemente ciñéndose solo del lado del conservadurismo con el mismo nivel de profesionalismo y uso efectivo de la información que trata el resto del libro, se podría hablar de uno de esos textos trascendentes que debe leer cualquier hombre o mujer de nuestro tiempo y adonde la mano de reyes podría llegar a ser una de ases.

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Imagen tomada de Internet, correspondiente a la presentacion de Los naipes en el espejo durante el V Festival Vista, 2016

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