Los fusilamientos en Cuba en tiempo de la Colonia

Por: Rene León

Primera parte

En tiempo de la colonia, el FUSILAMIENTO por protestar contra la Metrópoli o conspirar, fue una cosa normal. Los cubanos pagaban con su vida cualquier movimiento de liberación contra España, eran encarcelados, enviados al destierro, o al cadalso. Tener ideas de independencia era ser enemigo de los jefes militares de partido. Los militares españoles solo buscaban enriquecerse, y chantajear a los cubanos prominentes.  Cualquier protesta de los negros, eran encarcelados y pagaban con el látigo su deseo de libertad.

Pero hagamos un resumen de las primeras conspiraciones que hubo y, su desenlace final, que terminaba con la sangre de los mártires, cosa que no importaba en aquel momento, a las autoridades ni al clero español.

El 19 de octubre de 1843 se hace cargo del Gobierno de la Isla, don Leopoldo O’Donnell, llamado “el leopardo de Lucerna”. Al dar comienzo su gobierno empieza a realizar cambios militares en Cuba, y se le informa de una conspiración que preparaban un grupo de negros y mulatos en La Habana y Matanzas, conocida entre otros nombres, como “Conspiración de los Negros”, “Conspiración de 1844”, “Conspiración de la Escalera” que es la más conocida. El gobierno de O’Donnell muestra al pueblo su mano dura como gobernante. Llevó el terror a todas partes en La Habana, Matanzas y alrededores. No había hogar de negros y mulatos que no fuera registrado. A algunos se les involucró por la sencilla razón de tener propiedades y dinero. Unos pagaron con la vida, otros perdiendo las propiedades. En una carta de don Domingo del Monte a Miguel Aldama, dice: “feliz ha sido Ud., que ha podido escapar de presenciar estos horrores y quizás de un tropel que lo hubiera perdido a Vd.. para siempre. Las cárceles rebosan de negros cabecillas de la Conspiración, sólo en Matanzas existen en cadenas 843 negros esperando la conclusión del sumario, de ellos los 7/8 libertos, y aquí el número también es muy grande y figuran en la lista Manzano, Blerely, Plácido, Brindis, Ceballos, y cuantos negros o mulatos hay de algún viso o talento…se les hace declarar o por mejor decir de hacerlos declarar es verdaderamente salvaje, se les aplica el látigo sin distinción de clases, libres o esclavos, pobres o ricos, y el azote inquisitorial les hace declarar la horrorosa conspiración…otros han sucumbido o muerto de pasmo o de gangrena, pues ha habido hombres que han recibido 1,600 azotes boca abajo.. a quien no horroriza estos es a ellos…”

Al liquidarse la conspiración dio como resultado 87 condenados a muerte, 917 condenados a presidio, 334 a extrañamiento, 17 a golpes de azote, más de tres mil detenidos que sufren horrores del procedimiento.

El grupo expedicionario del general Narciso López sale de Nueva Orleans el 11 de mayo de 1850, con rumbo a los islotes de Conzumel, y de allí seguir hasta Cuba. La formaban 558 hombres de diferentes nacionalidades, con una sola idea, liberar a Cuba del yugo español. Desembarcan el 18 de mayo de 1850 en Cárdenas, cerca de la ciudad de Matanzas, se dividen en dos grupos, uno con rumbo a Matanzas a la estación de ferrocarril, para controlar el movimiento de pertrechos, y el otro a la Cárcel, siendo tomada en un ligero combate. El primer cubano que es herido y vierte su sangre por la libertad de Cuba, lo fue, Ambrosio José González, en combate. Al ver el general Narciso López, el fracaso de la expedición y el poco apoyo del pueblo, se retira hacia Estados Unidos, y desembarca en Key West. Los fusilados en Matanzas que fueron apresados por las fuerzas españolas, el 25 de mayo de 1850, en las faldas del Castillo de San Severino, fueron: Thomas Williams y George Wamen, de nacionalidad inglesa; William Kelly, irlandés y George Campbell, escocés, que habían sido apresados en Cárdenas, y el cubano Bernardino Hernández. Al momento de retirarse López se fueron con el siete negros esclavos y 25 soldados del Regimiento de León, los cuales desmintieron en Estados Unidos, las declaraciones de las autoridades españolas, de que habían sido llevados prisioneros, todos se quedaron.

El gobierno de la Unión colaboró con las autoridades españolas, interceptando otros intentos de invasión, considerando a los cubanos “aventuras de latrocinio y saqueo” y serían considerados como “piratas” y castigados como tales por las autoridades. Las autoridades españolas ordenaron un bloqueo de las costas de todo barco que viniera de Estados Unidos. Narciso López prepara otra expedición, que saldría en el barco “Cleopatra” pero es denunciada por el ministro inglés en Washington Henry Litton Bulver, el Secretario de Estado americano, era enemigo de las expediciones de López y de los cubanos. Inglaterra lo hacía pues temía que los Estados Unidos controlaran a Cuba, después de ser liberada, y sería una espina muy dura de tragar para Londres.

Mientras todas estos acontecimientos pasan, el 4 de julio de 1851, en Puerto Príncipe, Camaguey, se produce el levantamiento encabezado por Joaquín Agüero, pero falto de apoyo, por ser solo 44 conspiradores, y ser descubiertos, son fusilados el 12 de agosto de 1851; Joaquín Agüero, José Tomás Betancourt y Zayas, Fernando de Zayas y Cisneros y Miguel Benavides Pardo. Fueron sentenciados a presidio Miguel Castellanos y Adolfo Pierra, este último tiene el honor de trasladar a la posteridad los últimos días de Agüero. Al fracasar la otra intentona en Trinidad, el 24 de julio de 1851; son fusilados; Isidoro Armenteros, Fernando Hernández Echerri, y Rafael Arcis, en el lugar conocido como “Mano del Negro”, el 18 de agosto del propio año.
Narciso López desde su regreso a Estados Unidos, se dedica a organizar otra expedición a Cuba, pero esta fracasa por haber sido delatada por el embajador de Inglaterra a las autoridades americanas, Henry Litton Bulwer, fue llamada “Cleopatra” por ser el nombre del buque que la llevaría, los gastos de ella fueron sufragados por John L. Sullivan, cuñado de Cristóbal Madam y Madam que era su cuñado. El presidente de Estados Unidos, Millard Fillmore, enemigo de los cubanos, sustituto del Presidente Zacarias Taylor, dictó un bando, donde decía que todo aquel que ayudara a los revolucionarios, a los cuales calificaba de “aventuras de latrocinio y saqueo”, no serían amparados por las autoridades, y considerados como piratas. El Capitán General de Cuba, ordena el bloqueo de las costas cubanas por la flota de España. Algo que tenemos que tener en cuenta, es que el secretario de Estado de los Estados Unidos, Daniel Webster, era enemigo de los expedicionarios de Narciso López, y tenía la esperanza de que Cuba al pasar el tiempo cayera en manos de los Estados Unidos.

Narciso López esperaba llevar en su expedición 1500 hombres, pero al saber los alzamientos en Trinidad y Camagüey, decide adelantarse y se embarcan en el “Pampero” con destino a la parte central de Cuba, pero la suerte le es adversa y van a parar por roturas en el barco a Bahía Honda y descubiertos sus planes por las autoridades. El 11 de agosto de 1851, desembarcan perseguidos por las fragatas españolas en “Playitas”, próximo al puerto de Bahía Honda, en la costa norte de Pinar del Río. Deja en la costa al Coronel americano William L, Crittenden con 140 expedicionarios al cuidado de los suministros, y que le sirviera de punto de enlace con sus tropas. En “Las Pozas” tiene el primer combate, donde sale victorioso, pero más adelante es atacado por fuerzas superiores, y sale victorioso, Se dirige al “Cafetal de Frías” donde vuelve a vencer y también muere el General Enna al mando de las fuerzas españolas. Es atacado en “Candelaria” por fuerzas superiores, que cuentan con la cooperación de los campesinos cubanos. Narciso López se ve sólo. Ha perdido el contacto con el Coronel Crittenden, no tiene pertrechos y los hombres están cansados de la persecución. Sólo se ve con siete expedicionarios, y toma el camino a “Los Pinos de Rangel”, donde se ve traicionado por su compadre y amigo José Antonio Castañeda, diciendo estas palabras “Esto es lo que me quedaba por ver” siendo entregado a las fuerzas españolas.

Contra López y sus expedicionarios, habían peleado 5000 soldados de Infantería que mandaba el General Enna y 800 de caballería, fueron perseguidos como si fueran fieras. El Capitán General se dirige al pueblo por la prensa y declara: “gracias a la ayuda de los vecinos no sólo auxiliaron al Ejército y a las Autoridades con toda clase de recursos, y privaron al enemigo de cuanto pudiera asegurar su fuga.”

El Coronel Crittenden se queda solo con cincuenta expedicionarios, pues el resto había desertado y en cuatro botes trata de huir, pero es apresado. Son conducidos a la Habana en la fragata “Esperanza”, ordenando su fusilamiento el General Concha, sin previo juicio, basado en su resolución de 20 de abril de 1851, en las faldas del Castillo de Atarés, y los cadáveres fueron todos profanados por las turbas siendo exhibidos en lugares públicos, sus miembros fueron disputados como si fueran trofeos de guerra, y llevados a diferentes lugares de la ciudad. La indiferencia de lo que pasaba por parte del Cónsul de los Estados Unidos en la Habana, Mr. Allen F. Owen, es notable, quien no hizo nada por sus compatriotas. Otra cosa importante en el puerto se encontraban la corbeta “Albany” y el cañonero “Vixen”, siendo recibidos con muestras de hostilidad por el populacho, y expresaron su conformidad con el Capitán General, de la acción tomada. Ahí se ve la COBARDIA de la marina de Estados Unidos y el Cónsul americano. Siempre han sido así. Mientras en Nueva Orleáns, el pueblo de la ciudad se botó a la calle, y atacaron el consulado español, pidiendo castigo contra España. Se formaron listas de hombres que deseaban ir a pelear a Cuba y vengar la muerte de los expedicionarios.

Según un parte del gobierno, las fuerzas españolas sufrieron aparte de la muerte del General Enna, 29 oficiales y 386 soldados, y heridos 622, mientras que los expedicionarios sufrieron 131 muertos, 158 prisioneros fusilados y 270 prisioneros que salvaron su vida. No voy a poner el nombre de los fusilados por ser muy larga la lista. Sólo pondré a López que fue ordenado a morir en garrote por el Capitán General Concha. Narciso López es conducido a la Habana el 31 de agosto de 1851 en el buque “Pizarro”, llega a las 8 de la noche, y es llevado a capilla a las once de la noche y a las siete de la mañana es agarrotado como un vil criminal, en la explanada frente al Castillo de la Punta. Muere oficialmente el 1 de septiembre de 1851 Narciso López. Estando en Nueva York, José de la Luz y Caballero, le dijo a López al saber los contratiempos por lo que pasaba: “Le abandonan, López, le abandonan.”

Quiero hacer énfasis en lo siguiente al movilizarse en La Habana , los españoles , y los cubanos simpatizantes , se formaron batallones, que luego más tarde serían los ya tan famosos y criminales llamados “Cuerpos de Voluntarios’, que tanto daño hizo a Cuba y a los cubanos. Formados de la alta sociedad española y comerciantes. Y muchos de ellos serían honrados con títulos y calles de la ciudad llevarían sus manchados nombres por la sangre de muchos cubanos inocentes muertos.

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