Tiene la palabra el camarada Marco

 

Por. Ariel Pérez Lazo

 

Los conservadores en los Estados Unidos o más bien ese sector de la sociedad que se concibe a sí mismo como conservadores (y aquí podemos hacer la pregunta de si se trata de una falsa conciencia) aspiran a un individuo medio que se preocupe por sus derechos y que prefiera el peligro de ser asesinado por un enfermo mental en un lugar público a ver disminuido su derecho a portar un arma.

¿Por qué ese individuo no constituye el hombre medio? ¿Por qué parecen ser una minoría? La idea de que portar armas es un derecho natural es una idea moderna. El Antiguo Régimen la ignoro totalmente. Solo la nobleza podía portar armas. Es la idea de una milicia popular como puede verse en la constitución americana de 1783 y en otras inspiradas por esta, la que extiende este derecho. Es tan moderna la idea que incluso el comunismo la incorpora en teoría. ¿No era el ejercito teóricamente el pueblo uniformado en los regímenes comunistas y fascistas de Europa y América Latina? Oponer a la milicia popular un ejército permanente, profesional es traer de vuelta el conflicto entre aristocracia y pueblo llamo al iniciarse las revoluciones modernas.

No se piense sin embargo que mi argumento que la idea de armar al pueblo es contraria a la aristocracia, por tanto, encierra en si una ingenua creencia en la bondad innata del hombre y no es realmente conservadora. Es cierto, se trata de una idea revolucionaria pero eso no basta para criticar el derecho a portar armas y no es lo que me propongo aquí. Volvamos a la pregunta inicial: ¿Por qué al pueblo ya no le interesa estar armado? Primeramente, el objetivo de armar al pueblo como se dice arriba, era para defender al Estado democrático. La democracia era tan buena que era una obligación moral defenderla. Para sentir la misma obligación bajo la monarquía nobiliaria del Antiguo Régimen era menester ser noble, estar ligado por el honor al monarca. Al pueblo llano no se le exigía una obediencia por honor. Si Montesquieu decía que la aristocracia fracasaba por la pérdida del honor, la democracia por la pérdida de la virtud.

La crisis de la democracia ha hecho que el hombre medio no sienta el Estado creado por esta como suyo. No se arma para defender al Estado del extranjero que pueda invadirlo sino del compatriota que lo pueda matar. Y cuando esto ocurre poco importa ya si se defiende el propio individuo o este defendido por un cuerpo armado del Estado. [i]

Más que la republica de Rosseau es el estado de naturaleza de Hobbes lo que percibe. Y tal como el filósofo ingles plantea frente a este estado natural no queda otra opción que el Leviatán, el Estado que gana cada vez más poder: hacia allá vamos.

[i] Lo que los conservadores pretenden es que el hombre medio actual se preocupe por sus derechos, los defienda activamente. Una verdadera política conservadora aquí sería un impuesto a la tenencia armas, quizás con esto se pudiera ayudar a reducir el déficit agravado por la reciente reforma fiscal.

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