La existencia existe en el interior de algo redondo

Por: Ángel Callejas

 En un capítulo de la obra Crítica de la razón práctica (Qué significa orientarse en el pensamiento), Kant era consciente de que el modelo de la razón misma era la orientación en el espacio. Pero la orientación del pensamiento y la narrativa ha sido desde siempre en el tiempo. La tiranía de la temporalidad es, para usar una metáfora de la historiografía, de larga duración. El renacimiento y la ilustración surgen de un modo de pensar la temporalidad.  Lo que se conoce hoy como era moderna es una temporalidad en análisis. El marxismo y el comunismo otra temporalidad de la lucha de clases. La literatura conocida, incluso en el límite del nihilismo, otra forma de temporalidad. El tiempo y la libertad se repelen.

Los imperativos absolutos de las grandes preguntas no deben ser dirigida a: “quiénes somos”, “hacia dónde vamos”, “cuál es nuestro papel en esta vida”. La pregunta esencial la formuló un día Freud: “dónde existimos”. Bachelard en La poética del espacio dice que lo redondo nos determina.  La gran pregunta comienza por “dónde” (lugar, estancia, paradero, vivienda, espacio). La existencia existe en el interior de algo redondo. El niño, aunque necesita nueva meses para pasar al otro espacio, se configura en un espacio ovalado. Para lo que sirve el tiempo lo decide su mecanismo transmisor. La vida se desenvuelve de espacio en espacio. Cada instante no es temporal sino espacial. El exilio es una forma del espacio. La andanza de Moisés y su tribu representan el espacio exiliado.

Nacimos en el espacio cubano y mediante el mecanismo de la temporalidad pasamos a otro espacio. Nada es extraño al espacio. La extrañe la produce el tiempo. El tiempo produce positividad, ansia de vivir, voluntad para seguir, infierno y desazón, pero le es ajena la existencia. Marcel Prout, el testimoniaste real: toda la narrativa se infecta con el virus tiempo. Playa Albina se infecta del  virus tempo. El gran escritor cubano exiliado Carlos Victoria muere en el engaño: cree en el tiempo, en la lejanía del espacio a través del tiempo. Su existencia literaria se reduce en el espacio porque sospecha que el tiempo se lo ha permitido. La lengua del tiempo es direccional; la lengua del espacio forma una curvatura donde la forma de vida y estancia literaria cobran existencia. La maldición de Cioran de que nunca debió nacer es temporal. Maldice en tanto lo válido en la vida y la literatura es la experiencia íntima temporalizada. María Eugenia Caseiro ha escrito un poemario hermoso: Morfología de la fobia. Yo lo interpreto como la historia del miedo a la forma redonda de la literatura.

 

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