Inmunología y domesticación, entrevista con Ángel Callejas

Por: Róger Castillejo Olán

A Callejas lo conocí a través  de las redes sociales. Hace más de un año sigo de cerca sus escritos y publicaciones. Con más de 14 libros publicados, ya debemos  considerarlo una buena referencia para otros autores. Acabo de leer Reseñas, un libro que incluye a más de 80 autores cubanos. Por eso decidí enviarles varias preguntas cuyas respuestas la  publicamos en forma de entrevista. La sagacidad de sus argumentos constituyen  el núcleo fundamentar de las apreciaciones sobre la existencia del hombre en la tierra. Nos habla a partir de dos metáforas inusuales: inmunidad y domesticación. Que la disfruten!

¿Quién es Ángel Velázquez Callejas?

AVC. Para empezar, esa pregunta es incorrecta. Si la pregunta es  quien soy no podrías encontrar a nadie. Es una pregunta que se generó en época de los cosmólogos metafísicos del siglo V antes de nuestra era para solventar una duda sobre la existencia del tiempo en el espacio. Duda que nos permite preguntar por quiénes somos y hacia donde vamos. Lo correcto, diría yo, es preguntar concretamente dónde está Ángel Callejas: estoy aquí, allá, acá, en un lugar arrojado en el mundo participando del lenguaje y la domesticación cultural. Estoy inmerso viviendo en un invernadero cultural, en un conteiner de lujo para hombres domesticados. Si la existencia del hombre se da en la tierra es porque ofrece un lugar, espacio interior para la convivencia arrebatado a lo criminal. Tú me pregunta, yo te respondo, ambos lo hacemos desde un invernadero local. Estamos casi siempre bajo un techo real.

 ¿Por qué domesticación?

AVC. Es una falla del discurso positivista ocultar la verdad sobre lo real. El mono sapiens se transformó en homo sapiens en virtud de la domesticación. Un proceso de la evolución que no ha terminado aun. Desde que el hombre es hombre lleva encima el problema de fetalizacion: nace, se hace adulto y muere con ese problema. La debilidad del feto, que permanece protegido nueve meses en el útero de la madre, se perpetua sobre el hombre durante toda  la vida. De ahí que la conquista de lo abierto por el hombre se dé en forma de útero, de círculo. El hombre define el habitad para su existencia siguiendo la trascendencia inmunológica del útero materno. Construye úteros artificiales, que son casas, ciudades, parques, teatros, estadios, plazas, escuelas, son espacios los cuales constituyen invernaderos para la domesticación moderna. La cultura hasta hoy es eso: un gran invernadero artificial para la domesticación del hombre en lo abierto.

¿Qué papel juega la literatura en eso que nombras invernadero cultural?

AVC.  La literatura constituye una de las formas más cercanas a la domesticación del hombre. La literatura es precisamente un modelo para desocultar el feto que fuimos. Narra sobre esa condición perpetua de la fetalización ( la condición humana). Lo que conocemos hoy como texto literario es un pequeño conteiner para trasladar de generaciones en generaciones y trasmitir a las venideras diferentes formas de domesticación. La literatura estipula una jerarquía a escala social: quien aprende hacer uso de la literatura -leer y escribir- se convierte en domesticador y domador de los demás.  La literatura se desarrolla como un medio antropotécnico para extirpar el lado bestial del ser humano. La cultura escrita, así como Cicerón la suponía, en el imperio romano, era de emprender la tarea, asumida luego por la escuela, de la domesticación literaria. La literatura tiene ganado un espacio importante en la alfabetización. Frank Kafka escribe La metamorfosis pensando en esa condición de humanita.  Forja pueblos y naciones. La cultura de invernadero dependió mucho del discurso literario. Pero hoy por hoy la literatura ha redefinido su propio útero artificial: tertulias, editoriales, ferias, eventos…

¿En qué consiste la inmunidad cultural?

AVC. Es una metáfora para atrapar un fenómeno hipérbole. El útero artificial depende como el feto de una inmunología, de protección. El primer atisbo de este fenómeno del cuidado de la domesticación a gran escala lo propuso Nietzsche. Luego el sociólogo Niklas Luhmann, basándose en  la metabiología, amplió el estudio y concluyó en que los organismos sociales forman también  sistemas inmunológicos. Ello consiste en que cada nivel de domesticación crea para sí  el útero y la sustancia en cuerpos provisores de defensas de instituciones culturales.  El derecho  comparte una estrecha relación con la solidaridad y las simbólicas logran mantener en forma adecuada la invulnerabilidad del útero artificial frente a las agresiones de lo abierto. De modo que la cultura puede definirse también  en términos de cuidado y de Historia, aun cuando exista una historia de la inmunología cultural desde Grecia antigua hasta nuestros días sin redactar.

¿Puede el arte y la literatura coexistir en libertad?

 AVC. El uso de la proposición “en” constituye para la libertad un problema de sentido. Libertad entonces se convertiría en conteiner, en huacal para envasar arte y literatura. En este sentido, libertad produce límites. Como dije antes, la literatura y también el arte son medios para la domesticación. En Cuba la domesticación se desarrolla por medios del totalitarismo; en las sociedades abiertas se presentan por medios de instituciones democráticas. Pero la coexistencia de algo en libertad es un fenómeno sans phrase. El hecho de que la literatura y el arte funcionen la libertad modela sobre la existencia del ser humano. Si pudieras decir  “el arte y la literatura coexistir libre”, el sentido se cambiaría hacia una forma positivista del destino liberal.

¿Por qué tu enfoque es filosófico, si tu formación es historiador?

AVC.  La filosofía no constituye la disciplina en la que podamos recluirnos solamente de manera abstracta. No tengo un enfoque filosófico. De filosofía conozco muy poco, apenas una mediocre historia de la filosofía. Soy, para responder de nuevo tu pregunta inicial, un inmunólogo.  Me interesa saber hasta qué punto un útero artificial ha dejado de ser. Una de mis primeras investigaciones a principios de los años 90 del siglo pasado tuvo que ver con la evolución del sistema de hacienda en el oriente cubano en el siglo XIX. Pronto me di cuenta empíricamente que la hacienda hasta 1850 era un complejo socio económico y cultural con entera inmunidad. A partir de esa década observé como el resquebrajamiento de la inmunidad se correspondía con la crisis de la esclavitud en Cuba.

Tienes varios libros publicados, qué problemas o temas inmunólogos te preocupan en la actualidad

AVC. Una teoría de la inmunidad cultural. Es decir, cómo explicar, en términos inmunológicos, en qué consiste  la cultura cubana del el exilio y la diáspora.

Por lo visto, lees todo tipo de literatura, filosófica, literaria, poética, historiográfica, religiosa. ¿Como puedes combinar todas esas lecturas en un fin común?

AVC. No es un problema de pose enciclopédica. Es necesario tener en cuenta lo que dice un estratega como Sloterdijk, que se mueve en varios frentes: en esta materia no hay nada oculto sino apiñado bajo los escombros de lo explícito.  Allí donde podamos liberar el apilamiento se despliegan nuevas temáticas y saberes. La lectura literaria como la poética ayudan a convertir lo implícito en explícito. Por eso ando leyendo de todo, narrativa y poesía, antropología e historiografía.

¿Te consideras un autor académico?

AVC. No. El académico trabaja con una norma de la cual depende un rigoroso ejercicio conceptual y de referencia. Se adscribe a un discurso minado de referencias. Vive dentro de los muros de la academia. En cambio, yo me sumerjo en la metáfora a partir de una escritura de ensayo en la arena de la publicidad. Me interesa el debate público, no el debate académico.

¿Qué piensas del trabajo intelectual en el exilio-diáspora?

AVC.  Hay una tendencia predominante (no absoluta) al trabajo positivista, anecdótico y hechológico. La herencia de que la historia es la narrativa de las causas y los efectos. Pero en los laterales vibra un impulso de investigación y nuevos métodos.

¿Dime un libro que te hayas impactado en los últimos tiempos?

AVC. Los hijos terribles de la edad moderna de Peter Sloterdijk. Innovador y polémico.

¿Qué libros estas leyendo ahora?

AVC. Soy un lector desorganizado. Leo por impulso. Tengo en lista de espera varios textos. Pero ahora me visera el alma Espectros de Marx, un ensayo de Jacques Derrida.

 ¿Por qué te dicen Dr. Callejas?

AVC. Una metáfora del saber. Mis amigos me quieren mucho. Yo mismo digo que “no soy humano sino dinamita” …

Diriges un amplio proyecto de arte, literatura y ciencias culturales, mediante el cual editas libros, produces eventos y pones en perspectiva la “Convención de la Cubanidad”. ¿Qué trae nuevo para el futuro?

 AVC. Sorpresas. Vamos a configurar la estrategia del ICCCD y abrir nuevos espacios de trabajo. Es posible que la Convención no se llame convención. Pero de la cubanidad tenemos los derechos de autor.

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