Inmunología cultural: ¿motor y decadencia de las civilizaciones?

La histórica y universal tesis hegeliana de Marx, la “lucha de clases “motor de la historia, es reductible empíricamente a la producción de algo. La burguesía nunca derrotó por completo al espíritu del feudalismo, a no ser en el campo de la producción ideológica. Hoy copulan mas señores feudales que durante la época del renacimiento de la burguesía inglesa. Más abstracto no puede ser el teorema neo-marxista y psicoanalista de Samuel P. Huntington sobre la tendenciosa conflagración mundial del “choque de las civilizaciones”. Mucho menos real la tesis universalista y “cripto-mística” del fin de los tiempos y el regreso de las religiones en esta fase ultima de la filosofía existencialista.

Al contrario, se trata de un módulo de esencia ascética moral solo posible desde una ética renacentista. Lo que está en juego hoy es la peligrosa lucha entre “sistemas inmunológicos culturales”. Lo que viene siendo afectado severamente hace un siglo por la inconciencia del primate devenido humano es la existencia de la inmunología cultural en cada parte del planeta cuyo axioma constituye la palanca para mover la sobrevivencia de las culturas en la tierra. La presentación nietzscheana más conspicua sobre estos problemas neos-culturales la reveló, en principio, el sociólogo alemán Niklas Luhmann en la década de los 80 en el célebre ensayo Sistemas sociales: Lineamientos para una teoría general.  Recientemente, Peter Sloterdijk ha reelaborado historiográficamente la impronta de la inmunología cultural trazando un esquema sobre la estructura espiritual de las civilizaciones: la antropotécnica.

En Tríptico, cuyo libro publicamos con la prestigiosa editorial Signum Nous Ediciones en la primavera del 2016, se interesa en promover, desde la perspectiva del arte, la literatura y el pensamiento, las razones por las cuales la inmunología cultural no cuenta con el respaldo masivo de los estudios culturales y hasta qué punto es viable dicha teorización en los problemas actuales de la regionalización cultural. ¿Arte, literatura y pensamiento constituyen, según el texto, la trilogía básica para la inmunidad cultural de la estructura espiritual? ¿Se configura región el Caribe un bloque inmunológico estandarizado? ¿La actual realidad de la cultura cubana pasa por desajustes inmunológicos? Desde esta perspectiva metafórica de la antropotécnica y la inmunología social nunca hemos pensado Cuba y el Caribe.

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