Efraín Reveron Arguelles: la cubanidad es un estado anímico

Efraín Reveron Arguelles

La cubanidad no es un modo, no es un pueblo, una provincia, no es una historia, ni un estado anímico. Sin embargo, para describirla (¿llevarla adentro?) no hay que emborronar cuartillas, escribir mucho, ni citar esto, aquello, lo otro o tratar de prenderse de una costilla de puerco chorreando grasa en el paladar y con los acordes de un laúd en el rústico portal de cualquier bohío cubano, amenizando la tarde. Tampoco es distraerse con el cantío del gallo al amanecer, ni contemplar a pleno sol como “comandante” y “bandolero”, surcan y mojan la tierra con su eterno babeo, mientras el rigor y la vergüenza arden, cristalean en la frente campesina, con la sencilla manera de garantizar una cosecha bien lograda. No es recoger guayabas, pregonar yerbas curativas, irse el día de San Juan a quemar trapos y papeles.

Caerle detrás al hombre de los zancos, tocar puertas y desprenderse a correr más rápido que el susto. Menos pasar por una ceiba, dejar en uno de sus tantos rincones, cocos, maíz, tabaco, cintas azules, amarillas, rojas y una que otra paloma, pedazos de cazuela, imágenes de yeso, medallas y oraciones. Disculparse con los orishas, tomar unos centavos (kilos prietos) con la mano izquierda, luego lavarse la mano con orina, para burlar todo mal y azorar los hechizos calculados. Nada. No sé. No hay palabra, idea, gesto, efecto, ni combustible espiritual para acelerarla en lo más hondo de nuestra nacionalidad y que sean capaces de situarla y definirla en toda la extensión de su patrio-llamado.

Tal vez, más que una visión, una costumbre, un quehacer de la sangre, digamos, que es nuestra cubanía misma, con todos los ingredientes de marcadas tradiciones, que nos distingue donde estemos, donde hablemos o discutamos, porque cada uno es un pedazo de su isla, que usa ropa, sueña, vive, sufre, canta y camina mostrándole al mundo lo que es llevar un verde sin final en el corazón. Así de sencilla, humilde, bromista y bonachona del brazo del cubaneo la mencionada: CUBANIDAD.

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