Disciplinamiento, ascesis socialista y totalitarismo en Cuba

Por: Ángel Velázquez Callejas

Hay una discapacidad tremenda a la hora de comprender y explicar qué cosa constituye conceptual y empíricamente  el totalitarismo en Cuba. El rango, en este sentido,  abarca la visión unilateral del fenómeno,  a partir de un simple esquema  que oculta gran parte de la fenomenología existencial del problema:  el estudio y la compresión del totalitarismo en Cuba se circunscribe casi en lo absoluto a la pretenciosa formula de la filosofía política de la dominación del poder. En mi libro Cuba y el último hombre propongo estudiar el fenómeno del totalitarismo en Cuba con una tesis más abarcadora, la cual intenta adentrase en los hechos onto-existenciales de la estructura totalitaria en un arquetipo de  sociedad dominada bajo el concepto de disciplinamiento. Naturalmente, esto implica establecer de entrada la sugerencia que emite una diferencia de rango y valor entre la ecuación dominación/ poder y el despliegue estructural de la  sociedad dirigida y gobernada por disciplinas ascéticas en el trabajo y la vida socio cultural.

A la dominación/poder se le puede sumar, sin temor a equívocos, todo lo evidentemente empírico: represión pública, vigilancia, unilateralidad, desigualdad, racismo, impunidad y  anti-democratísimo. Pero esta estructura de lo visible solo obedece a ciertos desajustes ligados a  la dependencia  de  otras estructuras, más profundas, en donde el socialismo totalitario en Cuba posee los cimientos fundamentales. Apenas comienzas a estudiar estas posibilidades, descubre en ellas la constitución hereditaria de un sistema de ordenamiento disciplinario de socialistas ascéticos, habida cuenta en cinco décadas lleva implícito en el interior del soma humano la gramática de la clase proletaria, desposeída y revolucionaria. El disciplinamiento  de la habilidad y el lenguaje formam juntos una gran ascesis social esparcida en la sociedad a través del trabajo y su vinculación con éste. Cuando observamos profundamente la configuración de la estructura social que constituye la direccion espacial  en la existencial de la UMAP, descubrimos allí algo más que la simple represión y adoctrinamiento del poder. Hallamos en el fondo el primer experimento explícito de la ascesis socialista: mando, instrucción y orden sobre el trabajo. En este caso, la acción del poder extraterritorial queda  por fuera de tal  experimento. El experimento  en sí mismo se revela como poder de ajuste y disciplina.

Esta acción interna del  disciplinamiento ascético laboral abarca y penetra, como de costumbre, a toda la sociedad cubana. Habrá entonces que investigar cómo y por qué la sociedad es sometida   al entrenamiento laboral de acuerdo a las disciplinas conformadoras de totalidad económica, social y cultural. Todo el mundo queda, empero,  sujeto no al poder sino a al grado de habilidad  que demanda el trabajo socialista. En una fábrica de tabaco, para citar un ejemplo económico, los trabajadores manuales e industriales ejercitan su labor pasándolas por determinadas instrucciones y ordenes laborales, acorde a las necesidades de la producción socialista. En una entidad cultural, para citar otro ejemplo, los agentes portadores de cultura, en sus manifestaciones tradicionales, también  ejercitan una labor de exposición bajo instrucciones y órdenes culturales nacionales. Que se produzcan desajustes, y a partir de ellos un descontento social y político respecto a las instrucciones ascéticas,  jamás han sido planteadas como elementos causales del totalitarismo disciplinar sobre Cuba.

Ahora bien, para penetrar la estructura ascética de la labor totalitaria en Cuba bajo determinado disciplinamiento, habría primero que establecer cuáles son esas disciplinas y qué rangos y dinámicas ocupan  en la sociedad cubana actual. Si esto es posible realizar un día, entonces estaremos en disposición para hablar de las fuentes del totalitarismo real en Cuba.  Para adelantar una hipótesis, podemos aducir que a través de las instituciones de la cultura en Cuba que el disiplinamiento reviste grado de autorigor interior donde el desequilibro de la labor se presenta abismal.  Los intelectuales suelen disentir rápido, pero la autoplasia de la ascesis del trabajo lo traiciona doblemente. Recientemente murió por suicidio el poeta Juan Carlos Flores, un observador inquieto del tiempo circular nacional y local en Cuba. En sus visiones poéticas suelen manifestarse unas prácticas configuradoras de sometimientos disciplinarios que  en base a los  sentidos nos indican el nivel del relieve explícito de la sumisión ante el poder en Cuba. Se refiere al tiempo yendo y volviendo al punto de partida, ralentizándose y consigo el mito ahogándose en su podredumbre repetitiva. Esta temporalidad no sucede solo en la imaginación poética sino también  es detectable en toda labor del disciplinamiento del trabajo económico, social y cultural en Cuba.  Disciplinar significa ganar tiempo, ganar ventajas. Y esta ganancia del tiempo permite que la  estructura totalitaria en la sociedad sea efectiva y eficaz. Es más, totalitarismo en Cuba es tiempo ralentizado.

Pero hoy  totalitarismo en Cuba se concibe  bajo la apreciación del patrón  de la política y la poética como  yugo del poder sobre la sumisión. Nada más estrecho y manco.

One thought on “Disciplinamiento, ascesis socialista y totalitarismo en Cuba

  1. Muy interesante, y cito:

    “En una entidad cultural, para citar otro ejemplo, los agentes portadores de cultura, en sus manifestaciones tradicionales, también ejercitan una labor de exposición bajo instrucciones y órdenes culturales nacionales. Que se produzcan desajustes, y a partir de ellos un descontento social y político respecto a las instrucciones ascéticas, jamás han sido planteadas como elementos causales del totalitarismo disciplinar sobre Cuba”.

    ¿Queda claro lo que debe ser “agentes portadores de cultura”?

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