Decadencia y rehabilitación, un libro oportuno

Por: Ángel Callejas

Jorge A. Sanguinetty estructura su más reciente trabajo editorial, Cuba: decadencia y rehabilitación (eRIGINAL Book, 2018), en tres partes y sucesivamente en varios capítulos compuestos de artículos y ensayos escritos entre 1990 y 2015.  Una obra extensa para reseñar en pocas palabras, habida cuenta de los variados tópicos sobre la funcionalidad del gobierno y la economía cubana se refieren. En resumen, la obra en cuestión se distingue por el alto nivel intelectual del autor, basado en el amplio conocimiento de la teoría y los hechos acerca de la economía de mercado en donde interviene la libre empresa y la potenciación del sujeto activamente económico.

Como el gobierno de Cuba ha evitado por todas las vías de implantar durante seis décadas el modelo clásico de la economía de mercado, los resultados del modelo de planificación y centralización ha contribuido a la existencia de una economía sin futuro, en ruina. Sin estimar el postulado marxista la base económica determina los hechos de superestructura, lo cierto es que la empobrecida economía cubana ha provocado crisis en la parte espiritual y social de la cultural nacional.  Cada vez más gente en el país se ven abocadas al aislamiento personal, lo cual se desatienden y no participan de las actividades oficiales del gobierno. La explicación a este fenómeno de la conciencia colectiva tiene fundamento, entre otros factores sociales, en la acelerada decadencia económica que atraviesa la isla durante los últimos 20 años.

Precisamente, el grueso de los ensayos publicados en esta obra (la tercera parte) jalonan la historia de una fase que se extiende desde la protohistoria del llamado Periodo Especial (principios de la década de los 90s), hasta la crisis y las alternativas del gobierno para reacomodarse a los problemas económicos y políticos de la actualidad. Sanguinetty se propone como objetivos en esta obra articular un discurso para constatar dos problemas antropo-económicos de la realidad cubana actual: 1- Cuán profundo puede ser el desconocimiento, entre los cubanos de la isla, del impacto cultural y social de la economía de mercado y 2- cómo aquel fenómeno imposibilita la creación de una conciencia colectiva empresarial en función del cambio político y económico en Cuba. Tal y como Ramiro Guerra lo analizara para la economía republicana en Azúcar y población en las Antillas, modelo económico agrario dominado por el latifundio azucarero, Cuba necesita hoy de la implementación a gran escala del mercado interno y evitar que se extienda todo tipo de economía mono-productora y mono exportadora. El mercado interno capitalista sugiere que se transforme la infraestructura económica en capital social. Descentralización de la economía, ampliación de las vías de comunicaciones, libertad a la propiedad privada individual, formación capitalista del sujeto empresarial.

En los cimientos de este libro se rehabilita sans phrase esa propuesta empresarial del racionalismo económico capitalista, la cual ocupa el meollo de la obra, a saber: cómo lograr la transición y la rehabilitación de una economía planificada en franco deterioro a una economía de mercado. En este sentido se ponen a prueba el estudio de tres fenómenos concomitantes: cómo se transita a la economía de mercado procedente de la decadencia económica socialista, como solventar los obstáculos que intervienen de forma dominante, por razones del auto-bloqueo interno, sobre la economía centralizada y cuáles serían las premisas empresariales del racionalismo capitalista que deberían contemplarse en la futura formación de los agentes económicos para el cambio en Cuba.

Las dos partes anteriores del libro pueden leerse como tentativas factuales del resquebrajamiento de la economía y los intentos de superarla con medidas arbitrarias provocando acelerar la crisis y la decadencia.  Por ejemplo, la implantación del dualismo monetario y el cabildeo en los foros internacionales para solicitar ayuda financiera.   Hay otros tópicos políticos relacionados con los derechos humanos, la libertad de expresión, el trabajo de la disidencia interna, la propaganda ideológica y las perspectivas de una revolución en cierre que merecen la atención dentro del marco de los problemas económicos.

Finalmente, la obra es optimista y ofrece un canto a la esperanza. El autor está convencido de que en Cuba se erige un gran potencial humano, un capital social, entre las nuevas generaciones capaz de llevar a cabo las transformaciones democráticas de la economía y la política. Pero necesita informarse y librarse del ensueño de la dictadura. Darse cuenta que la sociedad civil cubana ha sido  excluida y  negado el principio de participar en las decisiones gubernamentales del país, donde dominan y mandan burócratas y comunistas.

 

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