Bayam, el hombre de espíritu y la clave escondida

Ángel Velázquez Callejas

Fragmento del libro: Cuba, genealogía de la nacionalidad cubana.

¿Regresar a la fuente, al origen; que relación posee con la verticalidad?; curarse del mal, filosófico, religioso e histórico, es regresar a Bayam. Siempre que leo una página de la obra de Lezama, ensayo, poesía y novela, siento la impresión de estar regresando, de estar  comenzando. Derrida relaciona el regreso con la antigua historia  funerarias de los  faraones egipcios. El misterio de la filosofía es la desconstrucción del regreso al origen No por casualidad Lezama también define el movimiento intelectual bajo su direccion  Orígenes. Existe en todas partes del mundo una poderosa fuerza de regreso a Casa. Comenzar es imperativo para el espíritu. ¿En qué terreno del comenzar nos movemos aquí? Según Emerson y Martí, de  la verdadera subjetividad (no en la verdadera región), al moverse a la velocidad de un cuánto produce la hecatombe espiritual. Los físicos modernos llaman cuánto a la partícula que por su gran velocidad y movimiento en el espacio no puede hallarse ubicada en un lugar específico de reposo. Se sabe en un lugar reposa, pero no exactamente dónde. Resulta para la ciencia moderna parte del misterio de la vida. Y, sin embargo,  imposible de atrapar por el yo cognoscente.

Zaragoytia, personaje mítico de la historia del siglo XVIII en Bayamo, Cuba, proporciona atisbo, sentido y espíritu al misterio, donde la clave oculta continuará deambulando sobre nuestros tiempos, sin poder desentrañarse y estudiarse científicamente. Zaragoyria oculta la clave. La clave tiene la metáfora poética del culto ascético aborigen vinculado a Bayam. De ello dependerá, creo estar persuadido, muchas cosas del misterio espiritual del pueblo bayamés, las cuales no tendrán  explicaciones mediante las ciencias históricas y sociales, sino en el encuentro con ellas. Encontrar no significa saber“. Dicho esto, propongo no recolectar piezas y fragmentos documentales para  una escena museográfica.  La visión positivista y estructuralista no ayuda. Por el contrario, para entender el significado de cada  fragmentos y piezas, tenemos que implicarnos existencialmente con ellos, enamorarnos de ellos para atrapar el espíritu subyacente. El espíritu de cada fragmento esconderá y guardará  sentido de la clave esotérica. Cuando el espíritu del yo se disuelve en el espíritu de los fragmentos, legado por la historia como pista, como ardid, aflora en lontananza la clave. La lejanía de la clave, porque nuestra percepción directa no puede ver  el momento de apertura, y habrá que trascender, morir, para poder ver. El  misterio de Bayamo, desde la muerte aborigen en acto, del cual se deriva el momento del incendio de  la ciudad, guarda relación con el espíritu de una raza en formacion.   La muerte de Bayamo constituye una metáfora para seguir escondiendo la clave. Bayamo es toda ficción.

¿De qué clave se trata, cómo y por qué fue enterrada? En un momento dado la clave tuvo su ficción. En Espejo de paciencia tuvo la angustia; en el contrabando ilegal la desesperación; en la autonomía jurisdiccional el compromiso; en el movimiento poético siboneyista la infatigable deuda con las infidencias y las manifestaciones del independentismo local y con el inicio de la Guerra Grande la voluntad. La clave, el espacio gnóstico olvidado y enterrado, no está perdida, sino oculta e invisible a la realidad del sueño del pueblo. La búsqueda de la clave no posees un depositario ontológico.  En otras palabras, depende del tiempo del ser bayamés.

No se trata de un problema sobre la mentalidad, sino de espiritualidad. Es decir, sobre lo que la teosofía llama los misterios del quinto y sexto cuerpo sutil del hombre. Se describe como espacio esotérico en el interior del cuerpo colectivo. Que no lo hemos reconocido a través de la experiencia, que va desde el quinto al sexto cuerpo sutil, se puede captar desde el cuarto, lugar dónde se almacena clave, el sonido sin sonido, la expresión sin expresión. Bayam, nunca traducida con exactitud, pasó a formar parte de la toponimia primero y de forma simbólica de existencia después; explosión sonora indicativa que cobró forma simbólica en el árbol Bayam.  El comienzo del sonido indica la presencia sonora del misterio del pueblo aborigen representado en el árbol de la sabiduría. Recordemos que pueblo está relacionado interiormente con ciertos puntos sutiles que no están imbricados con la sociedad, la economía y la política. Esta relación con la sociedad promueve otro estudio que no interesa por el momento aquí, pero que no deja de ser importante.

El mismo hecho de la representación del árbol y el ídolo fue enterrado para ser protegidos ante la bárbara conquista española, de la cual solo quedó la clave, la fuerza, el impulso vital, el salto, con el paso del tiempo se trasformó en misterio.  Bayam no reencarna, sino salta. Bayam representa el flujo de la existencia, la de no- SER. En ello radica el misterio de la clave. Insisto en que los aborígenes de Bayamo tuvieron la deliberada actitud -véase la estructura morfológica del ídolo de Bayamo- en transferir cierta fuerza espiritual para que Bayam saltara. Esa clave se fue trasmitiendo por vía del cuarto cuerpo sutil aborigen representado en el árbol Bayam y en la fuerza divinatoria de su ídolo.

De pronto,  cuajaba un hombre de espíritu.

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