Autarculturación, programa de acción en la nada

Ángel Veláquez Callejas

Gotthard Günther valorado  en  La conscience des machines : Une métaphysique de la cybernétique, suivi de Cognition et Volition  que  la metafísica clásica, que yace en la mistura de una ontología monovalente (el ser es, el no ser no es) y una lógica bivalente, solicita una revisión. Con ella no se logra enlazar apropiadamente ni las ideas primordiales, hoy reinantes, sobre la complexión de los objetos naturales, ni las referentes al modo de ser de los hechos culturales.

Continuar en las fracciones conceptuales ancestrales desemboca en la ineptitud dominante para representar de forma ontológicamente conforme a fenómenos culturales como enseres, códigos, obras de arte, imposiciones, hábitos, textos, artefactos y todas las demás artificialidades, de modo que, en este nivel, la secesión básica, lógica de la cultura superior, de alma y el ente, espíritu y materia, sujeto y objeto, libertad y mecanismo devienen ineficaz. Los objetos culturales, por su constitución, son transmutados a partir de un dispositivo espiritual y otro material, y la tentativa de comentar lo que debidamente forma en el entorno de la lógica bivalente y la ontología monovalente acaban irreparablemente en deflaciones infructuosas e impedimentos demoledores.

Si se admiten teóricamente las ideas como lo verdaderamente existente, la materia sólo alcanza organizar el reino del no ser, y cobra sustancia la materia, las acciones permanecen arrinconadas como no existentes y no evidente. Las fallas no son, naturalmente, deslices de los hombres. Los errores prueban cuales son los límites de la lingüística. Desde luego, los limites abren caminos desorientadores para épocas venideras. Equivocarnos no es, desde esta perspectiva, sino la identidad en la historia universal en época antigua y pre-moderna. Cuando hablamos de autarquía cultural nos referimos al modelo constituyente de una totalidad de lo existente por medio de la bivalencia. La autarculturacion deviene rasgo de la acción en la nada. Y constituye un programa en la que todos andamos inmiscuidos.

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