¿Asociaciones literarias, escritores asociados?

Dr. Callejas

“Hay cierto abandono / cierta mezcla de estatua mutilada /

algo de lobreguez inmarcesible y mucho de impiedad /

 de mala hora.”

María Eugenia Caseiro/Testimonio

 

La idea del olimpismo, el entusiasmo, el movimiento de masas y la competitividad no solo se materializaron en la vida política y social del siglo XX a través de fundaciones, asociaciones y corporaciones, sino también atravesaron la vida cultural, y la literaria en particular. Lo que caracterizaría el nuevo espíritu de la vida literaria en el siglo XX y en los días que corren no tuvo incidencia directa en las obras literarias, sino el carácter organizativo de las instituciones literarias fundadas por escritores y obras literarias.

El criterio para institucionalizar la literatura bajo un movimiento común de fuerza, en función de proteger el legado literario, lo encontramos estructurado en las ideas “deportivas” de la fundadora del PEN Club Internacional de escritores en 1921. La biografía escrita por su hija, Marjorie Watts sobre la vida de la Sra. Safo, como se le nombraba a Dawson Scott, revela el sentido asociativo y corporativo del espíritu de la literatura en esos tiempos. Nada podía quedar fuera del influjo del espíritu olímpico y del fitness. Con el PEN Club internacional de escritores quedaba establecida la norma para un sistema de ejercicios escalonados que diera origen a lo que hoy conocemos como aparato administrativo, propaganda y reconocimiento en las asociaciones literarias para escritores.

El acto de profesionalizar constitutivamente la vida literaria en asociaciones a partir de 1920 se justificaba con el advenimiento de los tiempos de la historia de la competitividad y el esfuerzo. No queda claro a partir de ciertas lecturas contemporáneas que los objetivos básicos de fundar el PEN para escritores obedecían a un pronunciamiento base estrictamente pragmático y demostración de fuerza y poder. Que la asociación se enrumbara para establecer ciertas cooperaciones entre los intelectuales es un hecho derivado de esa fuerza asociativa y conjunta. En muy pocos escritores esta fuerza dejó de cooperar para producir obras literarias.

No nos llamemos a engaños. Hoy la literatura pertenece al sentido asociativo más que independiente. Es un factor de impulso que trabaja en el inconsciente de cada escritor. Los escritores asociados por esa vía se esfuerzan, debido al movimiento corporativo para competir en la mejor lid del mercado de las letras. Todo intento de fundar grupo literario, Orígenes, en la República obedece por completo a al carácter de las asociaciones literarias. No hay otro modo de explicarlo. Constituye el sistema donde rige la jerarquía letrada, el medio para publicitar los resultados y la vía para cosechar los reconocimientos literarios.

Del sistema creado por la idea del olimpismo competitivo, la Revolución supo nuclear a los escritores en la UNEAC, organización bajo el mando de la jerarquía revolucionaria. Desde luego, lo importante era poner el esfuerzo literario en función de la construcción del movimiento revolucionario. Fuerza corporativa que por su estilo y constitución mantiene en vilo a los escritores dentro y fuera de la isla. Quien quiera penetrar en el sentido literario de cada obra escrita después de 1920, ponga en juego el método de la asociación para entenderla. Es curioso observar como  Ulises, la obra de James Joyce publicada en 1922, se impregne del juicio asociativo de la antigua literatura griega para hacer aparecer el movimiento y la fuerza como complemento de “corporatividad literaria”. Algo igual pasa en Paradiso, donde se muestran de algún modo las luchas entre las asociaciones literarias cubanas, pero quien quiera reconstruir ese hecho desde la perspectiva de la Cuba profunda debería leer con entusiasmo la última entrega post mortem de Cabrera Infante: Mapa dibujado por un espía. Un recorrido por los primeros años de Revolución donde se puso a prueba la fuerza asociativa del escritor cubano. Una guerra entre los desasociados y los que formaron las primeras filas para fundar la UNEAC.

 

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