Alberto Caeiro, Fernando Pessoa

Por Galán Madruga

 

Para mis detractores, que Dios los tengas en el reino de los medios”.

Frank Kafka/Consideraciones acerca del pecado, el dolor, la esperanza y el camino verdadero

Hemos perdido contacto con la bella literatura. Alguien, un escritor autorizado, ha dicho en más de una ocasión que esta época le deparan lectores medios e  “intelectuales” que prefieren el ambiente noticioso para la información. Los días de gloria de la literatura están contados, pues las masas no solo se rebelan contra el mundo, sino que los “intelectuales” comienzan a formar parte de esa masa devenida a bien. La época de Alberto Caeiro está agostada. Asistimos al post del pos-modernismo donde no es necesario leer un libro, confrontar las fuentes literarias y profundizar en el pensamiento de los autores. En el post-pos-modernismo se retrasan y nublan las habilidades del poder intelectual.  Cada vez más es difícil entendernos en un ambiente de crítica y observaciones. Recordemos la historia de Alberto Caeiro:

Los heterónimos, en contraste con los pseudónimos son arquetipos poéticos consumados: personalidades, que, en principio artificiales, se convierten en reales a través de su manifestación artística propia y diversa del autor original. Pessoa no escribía “su” propia poesía, sino la poesía de diversos autores ficticios, diferentes en voz, estilo y modos. Publicó bajo varios heterónimos.  Los más importantes son Alberto Caeiro, Álvaro de Campos, Bernardo Soares y Ricardo Reis. Incluso publicó críticas contra sus propias obras firmadas por sus heterónimos.

El poeta-filosofo-metafísico portugués desarrolla una obra heteronímica que se asemeja a una escena  dramatica  con voces-personajes bucólicos y con reconcomios existenciales a la vez, tan enfrentadas como complementarias. No sin razón se le ha llamado a Pessoa el poeta dramático o el poeta filósofo. Los heterónimos que Fernando Pessoa creó son portugueses, ingleses y franceses. Son poetas, cuentistas y ensayistas. La mayoría hombres y entre los femeninos destaca la joven María José. Pessoa fue todos y cada uno de ellos.

Alberto Caeiro, fue un poeta sensualista y pagano. Maestro de Pessoa y de los demás heterónimos, recreaba la vida existencial del Poeta. La vida de Caeiro es difícil de investigarse y narrarse porque no hay en ella nada que relatar. La esencia del heterónomo es la de la bella literatura. Para no agotar a sus lectores Caeiro iluminaba siempre zonas ocultas del quehacer personal literario del autor. Sus poemas son lo que hubo en su vida. En todo lo demás no hubo incidentes, ni hay historia. Los heterónimos consiguen ser  entendidos como el lenguaje de heterogéneos aspectos de la identidad del poeta y también como la representación de una exquisita imaginación, creatividad y ficción. Revelaciones que de pronto concuerdan con en el poeta ( el primer heterónimo, el Cjevalier de Pas,  inventado cuando el poeta tenía seis años.

Seamos creativos, muchas cosas aprovechables han quedado en el pasado, hoy presente y estimulantes.

 

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