Adaptación, inmunidad cultural, exilio cubano

por. Dr. Callejas

La cubanidad hace tiempo que dejó tras de sí la estulticia de lo tribal, como cuando La Bayamesa llamaba a sus congéneres hijos de la patria, tribu-localidad, amor a la patria, el  terruño que lo vio nacer.  La cubanidad navega y se expande en la actualidad en  un conteiner más amplios:  familias, grupos, asociaciones y en redes sociales e informáticas extensivas en el marco de la globalización. De modo que la Convención no se apoya en un pensamiento tribal, que lo hay donde la idea de la nación parte del mito hijo de la patria.

Por ejemplo, cuando leemos el libro de Mercedes Cros, Worldview, the Orichas, and Santeria: Africa to Cuba and Beyond, la tercera parte, cuyo estudio se basa en muchas entrevistas y observaciones empíricas sobre la realidad, nos percatamos de cómo la cultura Yoruba cubana exiliada se “adapta” a un nuevo entorno y modifica ciertas reglas para la instalación.

Esto aplica para las demás asociaciones como las intelectuales, económicas y políticas. Este acondicionamiento adaptativo (depurado de todo matiz darwinista), es una forma de contenedor en un nuevo lugar que ya no se manifiesta por medio simbólico de la tribu, si no por realizaciones inmunológicas, en calidad de asociación, hermandad, fraternidad, las cuales constituyen agrupaciones cumpliendo reglas culturales simbólicas y consuetudinarias. La idea de que la cultura cubana, dentro y fuera de la isla, conforma un complejo baptisterio de cuyas pautas culinarias, costumbres domiciliarias, perfiles psicológicos, cánones del habla, literaturas, narrativas, entre otras normativas históricas de la existencia, ya no pretende contribuir, de modo narrativo-filosófico, al leitmotiv de la onto-cubanidad. Aun cuando el arte de la cocina cubana se exprese para caracterizar un modo de la cultura, una forma y un funcionamiento, lo hace paradójicamente para completar, sumar, agregar elementos para una teoría de la inmunidad cultural.

Desde el punto de vista histórico, el exilio de Cuba habría que interpretarlo sans phrase dentro de los términos de la política del indoor. La cultura no será a partir del indoor un agregado de cosas, mezcladas y simplificadas; con esta observación, la cultura exiliada representa lo que Niklas Luhmann asevera como el corte de una epojé, la apertura a una nueva dimensión después de tanto incursionar en los raíles del positivismo. El indoor exiliado nos pone frente a un nuevo problema narrativo, que jamás lo hemos mirado con seriedad

Detalles, en el Manifiesto Convención

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