Egofitness, en idioma inglés

Dr. Callejas

Surge durante las ultimas seis  décadas una asombrosa confusión sobre el ego. El psicoanálisis y, en mayor medida, las corrientes psico-terapéuticas (yoga, tantra, budismo, misticismo a lo occidental) invaden las redes de comunicación con un misterioso virus: inoculan el miedo al ego. Se crea entonces una especie de conciencia abstracta sobre la infinitud. El ego se transforma para los neos-psicoterapeutas en la enfermedad mental. ¿Por qué? Los psico-terapeutas, por ende, necesitan de técnicas para jugar con el Yo y hacer del sujeto otra marioneta de la infinitud. Más que transformarlo, la inyección de lo criminal  invade al sujeto con nuevos discursos trascendentales: la idea de la inmortalidad. A partir de aquí se produce una expansión sin límite del espacio y, con Spengler, se llega a la conclusión de que la cultura occidental, la cultura del ego, es la cultura fáustica, decadente, problemática. Todas las crisis que sobrevienen a la Cultura Occidental  están  prefiguradas en la morfología de esta Cultura. El espacio habitable (imperio, monarquía, nación) es alterado por la presencia de la infinitud. La conquista del espacio ante lo criminal se convierte en descomunal.

La culpa de que el hombre haya permanecido largos periodos de tiempo en lo que es (el animal sujeto a la vulgaridad existencial) obedece a la irracionalidad problemática del ego y a la proclividad del sentido de  la infinitud. De modo que la psicoterapia surge para intentar poner el parche a esta problemática morfológica, lo cual  produce, por extensión, una generación de poetas y románticos históricos. Se produce ante lo abierto la poética de la psicoterapia vs ego para mitigar las crisis espirituales de las culturas locales. Lo que Mañach llama crisis de la alta cultura no tiene que ver con el criterio problemático morfológico de la teoría de Spengler, sino con el resultado de la secesión cultural de los sujetos dentro de esa gran problemática fáustica cultural.

Sin embargo, la experiencia de la voluntad va demostrando que en el ego anida un valor, un rendimiento, un grado, una potencia, que se activa en aquellos espíritus deseosos de no continuar  viviendo como antes. Buscan la  ego-verticalidad; es decir, dinamizan el coraje para oponerse a la gravedad existencial. Los animales domésticos del ego serán empujados hacia atrás y hacia adelante mediante la fuerza del progreso y  la historia. Caminan sobre líneas rectas: necesitan la psicoterapia para orientarse. Los que buscan la profundidad y la altura serán atraídos por el vacío, lo cual se determina a partir del  arduo entrenamiento existencial desde sí mismo. Lo que Foucault creía entender en su Historia de la sexualidad como ontología histórica,  genealogía de los antiguos griegos y romanos, se traducía en  técnica  para entrelazar moral y ética (disciplinamiento).

Ya Luhmann pudo prever en Sistema sociales, lineamientos para una teoría general, ante los modeladores técnicos de la inoculación del miedo al ego, las razones del fracaso de la filosofía, la teología y la sociología convencional.  En su meta-biología inmunológica, Luhmann le barre el suelo a los metafísicos y  positivistas de la infinitud y transforma el saber de la cultura en una problemática médica. Hay que atender a la cultura no como una crisis política, económica y social, sino como una enfermedad. La cultura existe, según Spengler, no por la periodicidad en sí misma, sino por la constitución de una larga  temporalidad inmunológica. El cuidado (inmune)  que refiere Heidegger en sus textos constituye un ser incapacitado, frágil, endeble ante el espacio descomunal. Por eso en Latinoamérica se produce frente a  lo criminal el cuidado mediante el  derecho,  por encima de otras formas inmunológicas. El derecho cuida en Latinoamérica a partir de la pedagogía, da sentido a las naciones. Casi todos los representantes de la política en Latinoamérica al alborear el siglo XX eran abogados que ejercían el magisterio, arte y la literatura. Grandes escritores y ensayistas. Grandes por su cuidado pedagógico ante la barbaridad.

¿Cómo imponerse ante esa inmensidad? La escala para la verticalidad ante la enfermedad de la infinitud no se podía subir por una escalera virtual, sino  a través de la mecánica (metáfora)  de la palanca (entre más largo es el brazo de la palanca mayor poderío produce para mover los objetos mas grandes) inmunizadora. En esto consiste el peldaño superior del ego: transvaloración del ego en  egofitness, la forma de la vida en forma sana de cara a lo monstruoso.

Señoras y señores, Egofitness muy pronto en versión en idioma inglés…

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